Luego de la primera entrada, he meditado por dos semanas y decidí que debo concentrarme primero en compartirles lo que han dicho escritores de renombre sobre el arte de escribir cuentos y luego proceder a dar mis propias técnicas (aquellas que he ido desarrollando desde que comencé con esta pasión por la escritura).


  En 1989, el escritor norteamericano Robert Fulghum publicó el Credo del cuentista. Me topé con este texto navegando en la red. Antes solo lo conocía por sus valiosas Lesiones vitales para ser feliz, donde ofrece un consejo que he seguido desde el momento en que lo leí: Échate la siesta todas las tardes. Creo que todos debemos hacerlo siempre que podamos. Lo leí de nuevo y ahora adoptaré otro valioso consejo: Tómate de las manos y no te sueltes.

  Volvamos al Credo, que lee como sigue:


Creo que...
  1. el mito tiene más poder que la historia.
  2. la imaginación es más fuerte que el conocimiento.
  3. los sueños son más poderosos que los hechos.
  4. la esperanza triunfa siempre sobre la experiencia.
  5. la risa es el único remedio para el dolor.
  6. el amor es más fuerte que la muerte.

  Muchos no le encontrarán el sentido a este credo en primera instancia. Sin embargo, estas propuestas requieren una doble lectura, un análisis de lo que el escritor nos está queriendo decir. Los cuentos no siempre tienen el fin de lograr que el lector se entretenga o piense sobre un tema que pasa por alto. También tienen otros fines, como lo es estimular el desarrollo de la imaginación y, bien escritos, perfeccionar el lenguaje. Nos aproximan a las diferencias culturales; nos permite acércanos a mundos que nos son prohibidos y destapar tabúes. El escritor describe la realidad de la vida, esa que no queremos mirar, que no nos atrevemos a combatir, que ignoramos y dejamos pasar (o al menos es lo que intento como escritora). A veces un cuento nos hace cuestionarnos si de verdad lo que presenta pudiese pasar en la vida real y la respuesta es un sí rotundo multiplicado por infinito. 

  Si pensamos en todo esto al momento de escribir un cuento, tenemos una gran herramienta en nuestras manos. ¿Cuál es la finalidad de nuestro escrito? Para mí, un escritor transmite a través de sus letras un mensaje, tal como para Márquez un escritor debe mezclar la literatura con el periodismo. Cuando sepamos qué mensaje queremos llevar, cuál es nuestro credo, entonces nos facilitaremos la redacción de un cuento.


  Roberto Bolaño es otro escritor que ofreció algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos. El oficio de escritor es complicadísimo. Solo una minoría logra vivir de sus letras y, para colmo, no es como que puedes hacer una licenciatura o doctorado y graduarte con la certeza de que eres un buen escritor. Para lograr serlo, tienes que pasar años leyendo a otros intelectuales, rodearte de personas o cosas que te inspiren algo e, incluso, tenemos que dejarnos llevar a veces por consejitos básicos que dan otros escritores… todo esto hasta redactar y publicar nuestros hijos (libros) con la esperanza de que algún día te considerarán un buen escritor. 

  Mejor continuemos con Bolaño, ya que de solo pensar que me falta mucho para tener mi credo literario completo me da estrés. A continuación, presento de manera resumida y modificada los doce consejos que nos ofrece Bolaño para escribir cuentos:
  1. No abordes los cuentos de uno en uno: estos pueden tener continuación, complementarse con otros y los puedes reescribir hasta el día de tu muerte. 
  2. Lo mejor es escribir varios cuentos a la vez. 
  3. Evita la tentación de escribirlos de uno en uno: juega de forma sucia y pegajosa, como los amantes. 
  4. Lee a Quiroga, Felisberto Hernández, Borges, Rulfo, Monterroso, García Márquez, Cortázar y Cásares. 
  5. Un escritor que valore su obra no leerá ni a Cela ni a Umbral. 
  6. Un cuentista debe ser valiente. 
  7. Los cuentistas tienden a haber leído a Petrus Borel, incluso imitarle. Pero no saben nada de él, ni de Gautier, ni de Nerval. 
  8. Lean a Petrus Borel, pero también a Jules Renard, a Marcel Schwob y a Alfonso Reyes. 
  9. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.
  10. Piensen en el punto número nueve, de ser posible, de rodillas. 
  11. Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime de Longino, Sonetos del desdichado y valiente de Sidney, La antología de Spoon River de Lee Masters y Suicidios ejemplares de Vila-Matas. 
  12. Lean también a Chéjov y a Raymond Carver.
  Para dominar el arte de contar cuentos debes leer a los grandes. Antes, durante y después de eso, comienza a redactar tu propia obra evitando por completo la imitación. Quédate con lo mejor de todos y crea, cuando sientas que has madurado en la escritura, tu propio librito de cómo contar cuentos.

© Grisel R. Núñez, 2012