En la vida diaria de los habitantes de las Antillas Mayores se evidencia que la herencia taína se ha mantenido viva a lo largo de los siglos.  Nos referimos al legado cultural, social y biológico que hemos adoptado de los ancestros y que, en la actualidad, son parte de nuestra autenticidad.  Taíno es la voz arahuaca que hace referencia al individuo perteneciente a los pueblos amerindios establecidos en La Española, Cuba y Puerto Rico cuando se produjo el descubrimiento de América.

  El ejemplo lingüístico, proveniente de la lengua taína-arahuaca, más reconocido es la palabra canoa. Fue el primer americanismo léxico incorporado de forma oficial en la lengua española.  En 1492, Cristóbal Colón lo menciona en su Diario del primer viaje.  En 1495, Nebrija incluye la palabra en su Vocabulario de español-latino.  Por otra parte, República Dominicana sigue usando su nombre indígena Quisqueya, al igual que Puerto Rico con Borinquén.  No solo eso, sus habitantes se reconocen a sí mismos como quisqueyanos y borincanos.  Cabe destacar que el nombre Haití proviene del taíno Hayiti, que significa ‘tierra montañosa’.

  Muchas palabras en nuestro idioma, usadas no solo en las Antillas, sino en el habla hispana en general, son herencia directa de los taínos.  Entre ellas destacan: hamaca, macana, huracán, barbacoa, manatí, güiro, papaya, yuca, ceiba, arepa y casabe.  Palabras para nombrar desde objetos hasta lugares, personas, flora y fauna.  Cuando los españoles llegaron a América, sus primeros contactos fueron con los habitantes de las Antillas, por lo que el primer idioma del que se comenzaron a adoptar términos y acepciones es el de estos.  Un español en América no sabía cómo denominar una realidad que no le era conocida; así se formaron palabras con nuevas derivaciones de las hispanas ya existentes y se adoptaron otras de las lenguas amerindias.  Sin embargo, no sólo heredamos palabras, sino también frases, como la muy conocida ‘un chin-chin’ para hacer referencia a una cantidad pequeña.

  De los 78 municipios de Puerto Rico, 36 llevan nombre de origen taíno y 17 de estos son en memoria a algún cacique importante.  Un ejemplo lo es el pueblo de Loiza proveniente del nombre Yuisa.  Otros pueblos con nombres taínos son: Bayamón (Bayamongo), Coamo (Coamex), Luquillo (Yuquibo) y Mayagüez (Yaguex).  Dentro de los que poseen un significado particular están: Cayey ‘lugar de agua en la montaña’, Yauco ‘lugar de yuca’ y Vieques ‘isla o tierra chiquita’.  Esto significa que el 46% de los pueblos de Puerto Rico mantienen una representación taína en la actualidad.  En República Dominicana también se presentan nombres de origen amerindio en municipios (Guajaca, Inoa, Jacagua, Magua) y en ríos (Haina, Maimón, Yaque).

  La herencia taína la encontramos también en los nombres de árboles o frutas (caoba, ceiba, guayaba, guanábana, guayacán) y animales (comején, carey, cobo, coquí, guaraguao, hicotea). Se hace presente en los nombres propios, aunque no en los apellidos, como se evidencia en los políticos dominicanos Caonabo Polanco y Hatuey Deschamps.  Algunas palabras taínas que mantenemos al día de hoy han cambiado de significado o se le han añadido acepciones a través de los años.  Por ejemplo, el significado propio de batey es una ´plaza ceremonial´.  Hoy día, para los haitianos, es el lugar residencial en un ingenio de azúcar.  Por otra parte, tenemos el tainismo guácara que hace referencia a una cueva, o caverna, y que en la actualidad usamos para describir un lugar o cosa antiguo.

  Sabemos que en el campo del arte, la música y la literatura, los antillanos en general, acostumbramos a destacar temas indígenas.  El merenguero Juan Luis Guerra nombró su sexto álbum musical Areyto y compuso una pieza en honor a dicha celebración taína.  Juan Antonio Corretjer dedicó poemas a este tema; entre ellos, destaca el titulado La tierra.  Por último, tenemos a Gina Rodríguez quien, con sus pinturas, ha representado nuestra herencia taína en un sinnúmero de ocasiones.

  Aunque muchos opinen que la herencia taína es poca, o se ha perdido, hemos demostrado que permanece arraigada a la cultura antillana.  Las palabras del profesor dominicano Antonio de Moya nos ilustran: “El genocidio taíno es la gran mentira de nuestra sociedad (…) los taínos siguen viviendo 500 años después del contacto europeo” (1993).  Con el pasar de los siglos, los puertorriqueños nos seguimos identificando a nivel internacional como boricuas, dejándole saber a todos que somos de Borinquén y que tenemos, con orgullo, sangre taína.

© Grisel R. Núñez, 2012