“…nos llamamos Rico y somos pobres”.
Antonio S. Pedreira

  Los escritos patrióticos de la literatura puertorriqueña hacen un llamado al desarrollo de la conciencia del pueblo que propicie un tiempo adecuado para organizarse y luchar por el bienestar de la patria.  Eugenio María de Hostos, en su escrito titulado “Madre isla”, comienza estableciendo que es la conciencia la que obliga a las personas a luchar por la patria.  Nos obliga así a preguntarnos el significado de la conciencia, que según el DRAE, es el conocimiento interior del bien y del mal, que al mismo tiempo es reflexivo; es percibirse a uno mismo en el mundo.  Considero que para llegar al nivel de conciencia requerido para defender la patria primero hace falta que la persona tenga escrúpulos, que es la duda o recelo que punza la conciencia sobre si algo es o no cierto, si es bueno o malo, si obliga o no obliga; lo que trae inquieto y desasosiego al ánimo (DRAE).


  Ahora cabe preguntarnos ¿qué es el amor a la patria? y ¿por qué es necesario que un ciudadano ame la tierra donde ha nacido?  Definitivamente, ambas preguntas podrían generar debate como para redactar varios ensayos que al final se bifurcarían por inmensos caminos.  Lo que sí pudiéramos establecer es que aquella persona que ame su patria también la respetará, la valorará y la defenderá de cualquiera que pretenda doblegarla, humillarla, desprestigiarla o aniquilarla.  Amar la patria es amarnos a nosotros mismos, aceptar lo que somos y sentirnos orgullosos de todo aquello que nos caracteriza; es actuar por el bien de la sociedad.  Y para esto, cabe destacar, hay que tener conciencia; también coraje y valor.

  Aquel que tenga conciencia de patria no la venderá ni dejará que cualquier otra nación la extermine, la mancille y se apodere de sus tierras, de su gente.  Lamentablemente, nuestra historia colonial ha permitido que esto suceda, primero con los españoles y luego con los estadounidenses.  Como estableció Pedreira “el coloniaje nos tiene acostumbrados a que otros hombres piensen por nosotros soluciones y remedios en los cuales no hemos intervenido.  Desde la colonización hasta el presente nos han resuelto de una manera fina y cabal problemas…, sin que hayamos estrujado nuestra alma colectiva en interés de los mismos”.  Hay que despertar, valorar la tierra y usar la conciencia con soberanía absoluta.  Necesitamos un pueblo unido que tenga como misión el defender su patria a cabalidad.

  En definitiva, nos hace falta desarrollar la conciencia colectiva del pueblo puertorriqueño para así provocar un cambio que nos haga sentirnos orgullosos de lo que somos y dejemos de mendigar patrias ajenas y de doblegarnos ante quienes, a conveniencia, nos han utilizado y maltratado por décadas.  Reflexionando sobre el tema me he acordado de un texto poético que escribí en el año 2007 y con el que me despido, no sin antes destacar que nos hace falta fundamentarnos en nuestra cultura para desarrollar con conciencia nuestro sentido patriótico:

La cultura es sentimiento,
por el lugar en que nacimos.
Son las raíces de un pueblo
negro, español y taíno.

Se formó de esta gran mezcla,
el jíbaro puertorriqueño,
el humilde campesino
¡Que bellos aquellos tiempos!

Con el sudor de su frente,
cultivaba el terreno,
con amor, tesón y esmero,
para ganar su sustento.
No podemos permitir,
que tanto esfuerzo se pierda,
debemos atesorar,
el legado de esta tierra.

Nuestra música, nuestros bailes,
distinguen a nuestro pueblo.
¡Que orgullosa yo me siento,
del hombre puertorriqueño!

Hermano que aquí me lees,
ahora es nuestro momento,
debemos pensar y actuar:
¡La cultura es nuestro fundamento!


© Grisel R. Núñez, 2013