Comencé el reto NaNoWriMo hace 17 días. He escrito el 51% de mi novela; con un promedio de 1,487 palabras diarias. Al principio tuve mucha producción, pero luego tocaron seis días donde se me hizo imposible escribir. Si saco estadísticas, llevo un atraso de 3,000 palabras. Me propuse ponerme al día esta semana y sobrepasar el promedio diario. Quiero completar el reto antes del tiempo estipulado. Comienzo esta nueva sección contándoles un poco sobre mi experiencia NaNo.



  A veces hago trampa: dejo de lado el esquema que tracé. Cierro los ojos y me dedico a transcribir lo que sucede en mi cabeza. Aquello de que los personajes tienen vida propia es cierto. Si intento llevarlos por un lugar que no quieren, simplemente las palabras no salen. Me llega el famoso bloqueo de escritor. Debo dejar que se manifiesten como quieran. Se les ha ocurrido incluir nuevas tramas, añadir personajes importantes, modificar cualidades y cambiar mi final. A pesar de todo esto, estoy encantada con la novela. El argumento es bueno y me lleva por senderos desconocidos. Promete más de lo que yo pensaba. Incluso, la historia me exige la redacción de una segunda parte. A ese punto he llegado.

  Han sido días de mucho aprendizaje. El 80% de la novela se compone de diálogos. Este recurso hace la trama más dinámica y fácil de llevar. En el proceso de edición me encargaré de reforzarla con la narración y la descripción, pero primero debo documentarme bien. Todo es un complemento.

  El factor clave para ser escritor, según mi reflexión hasta el momento, es la disciplina. Aunque no esté inspirada, me siento frente a la computadora y escribo. Apago el internet y pongo en silencio mi celular para evitar interrupciones. Algunos días escucho música de fondo y otros necesito silencio. Siempre tengo una taza de café cerca y, en ocasiones, algo de comer. A veces debo luchar mucho contra las distracciones. 

  Aunque parezca increíble, le he dedicado más tiempo a otros escritos que a mi novela. He contestado cartas, redactado artículos y colaboraciones, continuado con las historias de mis personajes literarios. También he preparado clases para el taller literario que ofrezco, hecho correcciones de textos de mis alumnos y dado clases particulares. Me la paso navegando en la web y no paro de leer. No, no tengo descanso, las letras son mi pasión.

  ¿Cómo lo hago? Intento organizar mi tiempo, aunque procrastino mucho. Hago listas diarias de tareas. Descanso siempre que es necesario y no dejo de buscar fuentes de inspiración. Disfruto lo que hago (es la clave), así que no requiere tanto esfuerzo.

  También comencé otro proyecto: Escritos on Demand. Si no tienes tiempo y necesitas que alguien redacte por ti trabajos escritos académicos o literarios (entre muchos otros) no dudes en contactarte conmigo.

  Para completar, me inicio como generadora de contenido en el blog. Así nace en Cafetera de letras la sección Aprendiz de escritora. Cada entrada culminará con un resumen (consejos) de lo presentado. Espero que disfruten de este proyecto.

Consejos de una letrada cafetera:

  • Déjate guiar por tus personajes y sorpréndete.
  • Usa el dinamismo de los diálogos para enriquecer tu texto.
  • La disciplina es el factor clave de todo aspirante a escritor.
  • Aléjate de las distracciones (móvil, redes sociales, televisión).
  • ¿No logras concentrarte? Cómete algo y tómate una siesta. Da un paseo para relajarte y no te presiones más de la cuenta.
  • Organiza tu tiempo y nunca dejes de retarte.
  • Déjame un comentario y ¡oblígate a escribir!