Dos días antes de que se cumpliera el plazo NaNoWriMo, ya tenía 50,209 palabras escritas. Eso solo significa una cosa: ¡gané el reto NaNoWriMo 2013! Pero eso no es lo más importante, sino que terminé de redactar el manuscrito de mi novela. El esquema que desarrollé y el Scrivener fueron mis herramientas aliadas. Continuaré utilizando ambas en mis futuros proyectos literarios, ya que me ayudaron a lograr mis objetivos diarios y a organizar el manuscrito.

  ¿Cómo terminó mi novela? Tendrán que leerla cuando la publique para saberlo. Solo les adelanto que a mitad de camino quiso cambiar de nombre.


  ¿En qué me ayudó NaNoWriMo? A crear la rutina de escribir. No veo la hora de volver a comenzar otro manuscrito. Siento la necesidad de dedicarle a la escritura la misma cantidad de tiempo que durante este mes: unas 4 horas diarias. Hice un compromiso con mi proyecto y me obligué a escribir, así tuviera que luchar contra el cansancio, la poca inspiración y las obligaciones del día. Confieso que la última semana no pude dormir: tuve el sueño interrumpido y solo daba vueltas en la cama. Mis personajes querían que me sentara a escribir lo que les sucedía, pero el frío me imposibilitaba salirme de las sábanas.

  Cuando terminé el manuscrito, apagué la computadora y me olvidé de todo. Era mi momento. Me tocaba descansar. Me fui de viaje. Relajé mi mente. Premié mi esfuerzo y fue reconfortante.


  El apoyo de mi esposo en este mes fue sustancial. Se sentaba a mi lado en silencio y me acompañaba mientras tecleaba. Cuando no paraba de escribir, me traía un café y algo para comer. Si me agotaba, hacía ejercicios conmigo para que circulara la sangre y no terminara con dolor en las muñecas. En ocasiones me daba masajes en la cabeza (creo que pensaba que así lograría conectar ideas). Cuando se enteró de que terminé el manuscrito, me regaló mi primera pluma de escritora (usarla me hizo sentir como Jane Austen). El verlo desesperado por leer mi novela, y el hermoso regalo, me motivó a escribir la próxima a mano. Lo bueno es que ya tengo el argumento dando vueltas en mi cabeza.

  Terminar un manuscrito es el primer paso; ahora entro en el proceso de editarlo, aunque primero toca añadir narraciones y descripciones que pasé por alto. Pronto comienza el próximo reto: NaNoEdMo (National Novel Edition Month). El objetivo es dedicarle cincuenta horas en un mes al manuscrito para editarlo y que renazca una novela. El 80% de la escritura es la reescritura, así que ¡manos a la obra! Seguiré el consejo de Ernest Hamingway: Write drunk, edit sober.

Consejos de una letrada cafetera:

  • Planifica un buen esquema para ayudarte a no abandonar el proceso de escritura. 
  • Crea una rutina de escritura. Comprométete con tu pasión. 
  • Cuando termines de redactar tu manuscrito, dedícate tiempo y consiéntete. Hazte un regalo. Prémiate.
  • Tener el apoyo de los que te rodean es sustancial. Saber que hay personas que quieren leer tu novela si haberla terminado te hará continuar aun cuando quieras dejarla de lado.
  • En la literatura, el escritor debe ser crítico también. Pasa todo lo que redactes por un proceso de corrección y edición. La reescritura le dará el valor añadido.