El bueno, el malo y el feo son los tres arquetipos que más se repiten en la literatura, según mi criterio. Aunque las tramas (temas) y los ambientes (escenarios) también tienen sus arquetipos, hoy nos concentraremos en los personajes literarios que siguen patrones fáciles de predecir por un lector promedio.

Cinco personajes arquetipos de la literatura:


    El héroe
  Personaje que ejecuta el famoso viaje mítico en la trama del libro. Es «el bueno de la película», como diría mi madre; y siempre es el personaje principal. Ayuda a otros sin esperar nada a cambio, sin que se lo pidan. En su interior se presenta la necesidad de luchar por los abusados, marginados y desprotegidos. Si en el intento su vida está en riesgo o sufre algún daño irreparable, la historia tendrá un valor añadido y los lectores lo admirarán. Tiene todas las capacidades o herramientas que lo ayudarán en su proceso o las aprenderá en el camino.

    El débil
   Personaje que siempre está en desventaja; al que le hacen bullying. Es poco agraciado físicamente y, en muchas ocasiones, dotado de inteligencia o de cualidades. Al final de la historia sucede algo que lo hace ganar protagonismo y superar obstáculos. El escritor tiende a buscar que el lector se sienta identificado con este para que así le afecten sus desventuras. 

    El villano
   Personaje que hace de malo y cruel. Es quien se encarga de poner piedras y agujeros en el camino del héroe, ya sea usando la fuerza bruta o cierta inteligencia. Los lectores terminamos odiándolo y él acabará siendo derrotado. Logra hacerles daño a otros personajes y comúnmente todos le tienen miedo, incluso quien se le enfrente. 

    Los padres
   Personajes con roles distintos, pero que en conjunto funcionan a la perfección. La madre será quien cuide y guíe a la familia; ese ser que hace de líder espiritual y de consoladora. Ve lo que otros no, se mueve con astucia, protege a los suyos y es quien da fuerzas en la debilidad. El padre juega otro papel importante, sobre todo si su presencia es inestable. Hablamos de la ausencia de la figura paterna, esa que provoca en el personaje principal daños irreparables, que le acomplejan y le hacen tropezar en su misión.

    La bruja seductora
   En la literatura se pueden presentar juntas o por separado. En ocasiones vemos a la típica bruja vieja, con una verruga en la nariz y terriblemente fea. En otras está la joven sexy y de piel lozana que se encarga de seducir al personaje principal. Depende de cómo se presente, usará su intelecto, su apariencia o las fuerzas oscuras para lograr su objetivo. En versiones más recientes encontrarás que el mismo personaje actúa como bruja y como seductora.


  Los libros están llenos de arquetipos. Estoy segura de que tú pudieras mencionarme algunos. A veces son tan abusados que sabemos cómo terminarán al final de la obra con solo conocerlos en el primer capítulo. Es como si hubiésemos escrito su guion.

  Por si no se te ocurre ninguno, te mencionaré otros arquetipos que puedes encontrar:
  1. La joven inocente de la que todos se aprovechan y solo al final aprende la lección.
  2. El maestro que le enseña al héroe todo lo que necesita saber para enfrentar el mal. 
  3. El pícaro que engaña a todos con tal de lograr sus caprichos personales.
  4. La femme fatale que con sus encantos y sensualidad logra cualquier cosa.
 ¿Qué otros arquetipos conoces? ¿Pudieras ejemplificar los que te presento?  Te veo en los comentarios.
© Grisel R. Núñez, 2014