En la pasada entrada te hablé de los ocho errores que debes evitar en la primera página de tu manuscrito. En esta ocasión, explicaré lo que es la corrección de un libro, quién se encarga de ello y porqué debemos hacerla antes de publicar.

  En los foros de escritores siempre se debate sobre la importancia de corregir o no un manuscrito, la forma de hacerlo y las técnicas o reglas a seguir. Algunos apoyan la autoedición y otros confían su texto a un corrector, que en muchos casos es un conocido que domina las reglas ortográficas y gramaticales básicas. No voy a juzgar cuál de las dos formas es la correcta; lo importante es que antes de publicar, todo libro debe haber pasado por un proceso de corrección.

  Es obvio que el escritor novel no cuenta (en la mayoría de los casos) con los recursos económicos suficientes como para pagarle a un profesional. La autocorrección es la vía de escape, la alternativa, para ellos. Sin embargo, hay que reconocer que muchos no cuentan con las destrezas o herramientas necesarias como para corregir un texto. El escritor debe preocuparse por su obra: además de dominar distintas técnicas de escritura y tener una historia que contar, es necesario que aprenda a escribir.

  Como correctora independiente, he visto manuscritos que dan pena. Están repletos de faltas ortográficas y tipográficas (mejor no entro en las gramaticales porque ya es aterrador). Lo peor es encontrar estos errores en libros ya publicados. No puedo concentrarme en el contenido si desde el comienzo veo que le falta un punto, una tilde o una coma, que la tipografía escogida no se entiende, que está saturado de errores… Agarro el lápiz y me pongo a corregir. Al final, dejo el libro de lado porque en lugar de disfrutar la lectura, me pongo a trabajar.


  Como yo, hay muchos lectores que se dan cuenta de estos errores. Quien queda mal es el escritor. Aunque haya tardado meses en escribir su novela, decidió publicarla sin tener el más mínimo respeto por ella. ¿Y el lector? Queda defraudado y hasta puede que no vuelva a leer nada de ese autor.

  Hasta los libros editados por profesionales y editoriales tienen errores, eso es indiscutible. Al ser humano se le escapan los detalles. Pero una cosa es un error menor cada diez páginas y otra es tener diez errores crasos en cada página


  El primer corrector siempre debe ser el autor. Si desconoce las reglas ortográficas y gramaticales, lo menos que puede hacer es tomarse un tallercito. Lo más probable es que se fije más en el contenido que en la edición; por eso no hay que confiar en cómo corregimos nuestros textos. Es preferible confiar en un tercero. No hay que confundir tampoco la reescritura con la corrección. En la primera añades descripciones, narraciones y hasta rehaces diálogos; es escribir sobre el borrador que ya tienes. Luego de esto, cuando ya tienes la novela terminada, es que pasas a corregirla.

  El mejor consejo que puedo darte es: deslígate de tu creaciónProbablemente estuviste algunos meses escribiendo la novela. Estás emocionado y es normal que la veas como a un hijo. Eso te quita el juicio (la objetividad) que necesitas para corregirla. Sigue las recomendaciones de los expertos y deja pasar un tiempo antes de comenzar a corregir. ¿Cuánto? El tiempo dependerá de la extensión y del enchule. Para una novela, deja que pase un mes como mínimo.

  Y como no quiero agotarte con el tema, lo dejaré hasta aquí por hoy. En la próxima entrada te diré qué pasos seguir al momento de corregir tu novela, explicaré cuál es la tarea de un corrector de textos y qué tipo de errores evalúa, y te daré algunas herramientas que te ayudarán en la autocorrección.


  No olvides pasarte por el blog mañana para la segunda parte. Recuerda que quiero saber tu opinión, así que te veo en los comentarios.

© Grisel R. Núñez, 2014