Todo escritor, sobre todo el principiante, en algún momento ha sido atacado por esa enfermedad imposibilitadora llamada bloqueo. Todas las páginas destinadas a la escritura trabajan con este tema, ofrecen recomendaciones y hasta proponen opciones para combatirlo. Incluso en el Taller de Escritura que imparto debo ayudar a mis alumnos con esto. Cafetera de Letras no se iba a quedar atrás, así que hoy les comparto mis impresiones sobre el tema.

La foto original es del taller de escritura teatral «Teclas Gastadas».

Í No logras desarrollar una idea.

  Es típico toparse con la página en blanco; aunque tengas una buena historia no encuentras la forma de contarla. Escribes y borras. Te tiras de los pelos y frunces el ceño. Tiende a aparecer cuando tu lado crítico interrumpe la tarea de tu lado creativo. Es decir, te autocensuras o te autoboicoteas en el proceso de escritura. Comienzas a juzgar la calidad literaria incluso antes de tener algo escrito.

  No estés más de dos minutos frente a una página en blanco o aumentarás las probabilidades de ser atacado por el monstruo bloqueador. Practica la escritura inconsciente; escribe el título, la fecha o lo primero que se te ocurra; resume o bosqueja lo que tengas en mente. El punto es que deje de estar en blanco. No temas comenzar por el final o anotar incoherencias.


  Este tipo de bloqueo también se presenta cuando te sientas a escribir y no tienes clara la idea que quieres desarrollar. Tienes una nube de conceptos sueltos en tu cabeza y no encuentras la forma de entrelazarlos o, lo que es peor, no sabes por cuál comenzar. ¡Cuidado! Esta enfermedad es silenciosa y llega en el peor momento. Quedarás contagiado cuando quieras escribir un cuento, cuando te pidan entregar un informe en el trabajo y hasta cuando tus hijos te necesiten para una redactar un ensayo.

  Relájate, cómete algo, da un paseo, escucha tu música predilecta y prepara tu área de trabajo. Deja la escritura que tenías planificada de lado y no te presiones. Mejor realiza un ejercicio de escritura con un disparador creativo. Puedes usar la Guía para la aprendiz de escritora: tiene 60 propuestas de escritura. También puedes entrar a páginas como Adictos a la escritura y dejarte llevar por la propuesta del mes.


5 Las ideas son débiles o con tramas inconexas.
  A veces tenemos muchas ideas o historias que contar pero no podemos entrelazarlas para lograr dar una que valga la pena. Comenzamos a escribir muy ilusionados y dejamos el escrito a mitad por no saber a dónde queremos llegar. Nos ilusionamos con otra historia y dejamos la primera atrás. Al final, terminaremos con una carpeta llena de escritos o proyectos inconclusos.

  Se presenta cuando tenemos buenas historias y, como no nos enamoran, decidimos escribirlas después; cuando tenemos muchas ideas que no llegan a nada y que no mueven a escribir; cuando a mitad de camino se acaba la inspiración, te desanimas y dejas de escribir. Este bloqueo es letal. Te contagiarás de otra enfermedad del escritor: la procrastinación.

  Si tienes muchas ideas o historia inconexas, intenta agruparlas en un organizador gráfico o realiza un bosquejo. Yo anoto todo lo que se me viene a la cabeza en una hoja en blanco (diálogos, tramas, frases, personajes y blablá), luego los desarrollo haciendo un breve argumento y termino alineándolos en una raya de sucesos o bosquejo. Al final tengo una breve guía para dejarme llevar y me siento a escribir mucho más encaminada.


  Cuando te enfrentas a demasiadas ideas y ninguna funciona, cuando le pierdes el amor a la historia que estás contando, quizás es porque no estaba bien estructurada, porque comenzaste con bifurcaciones que no te llevaron a ninguna parte o porque, simplemente, necesitas darle a la historia un giro inesperado. Pero ten cuidado; intenta no matar al personaje principal o elaborar un final forzado. Terminarás arruinando la historia.

  No olvides cambiar parte de la trama, añadir personajes o reestructurar los puntos intensivos si encuentras que el esquema de tu historia está incompleto. Elimina las partes aburridas y sigue con el próximo punto. No temas tomar un desvío o cambiar el sendero, siempre y cuando no olvides dónde quieres llegar. 

U Hagas lo que hagas, no consigues escribir.

  Haz intentado por todos los medios dejar de lado el bloqueo creativo, seguiste consejos y recomendaciones, tienes todas las herramientas necesarias para escribir... pero no te sale ni una palabra. Te molestas con las musas y decides dedicarte a otra cosa. Lo más probable es que esta será la mejor idea que se te ocurrirá. Cuando no puedes escribir, simplemente la historia no es para ti o quizás no es el momento adecuado. Déjala de lado y vete a hornear un pastel.

  Tal vez la trama te atrapó y no sabes cómo continuar. Puede ocurrir con historias largas y poco estructuradas, o con historias que nacen de un momento de loca inspiración y creatividad, sin que la hayas planificado. Quizás comenzaste a escribir sin saber dónde ibas y al retomar la escritura te estancaste. Este tipo de bloqueo no es tan complicado. Solo debes releer lo escrito, ir anotando las nuevas ideas que surjan y retomar la historia donde la dejaste. Déjate llevar por tus instintos creativos... mientras duren.

Q Te aburriste de los personajes.

  Si te sucede esto, hazte un favor y no sigas escribiendo (también nos lo harás a los posibles lectores). Pero en ocasiones somos obstinados y queremos terminar la historia a como dé lugar. Recuerda que los personajes siempre deben ser interesantes y dinámicos; son los que accionan en la historia. Si no están bien desarrollados, su historia tampoco lo estará. Te recomiendo hacer una ficha de cada personaje: analiza sus cualidades, determina su apariencia física y su comportamiento, define su objetivo. Conócelos bien y modifícalos si es necesario. Si con esto no logras estallar la vena creativa y enamorarte de esos personajes, no es tu historia.

` No encuentras las palabras adecuadas.

  Esto sucede cuando tienes a tu lado al crítico. Escribe la idea aunque no te gusten las palabras o las frases. En la reescritura podrás arreglar esto. Consíguete un diccionario de sinónimos para ayudarte. No te presiones más de la cuenta; que la escritura sea fluida. No temas en usar un lenguaje sencillo: es preferible esto a convertirse en un diccionario técnico y que nadie te entienda.

  Separar al crítico del escritor es una tarea difícil pero necesaria. No pienses en los comentarios negativos que recibirá la historia o en la aprobación del lector. Tampoco tengas presente las expectativas que tienen algunas personas sobre tu trabajo. Cuando dejas que el crítico se meta en tu proceso creativo, estás dejando que tus temores internos te paralicen. Que aparezca mejor en el proceso de edición. Cuando te sientes a escribir, envía tu lado crítico de vacaciones. Llámalo cuando sea el momento de reescribir y corregir.

  Si estás acostumbrado a autoboicotearte, intenta escribir sin pensar en que vas a publicar, en que lo enviarás a un concurso o certamen, en que tienes lectores ilusionados en leer un intangible. No te estreses. Escribir se hace por placer, incluso si quieres vivir de ello.



  Y tú, ¿cómo combates esta enfermedad? ¿qué antídoto o medicamento me recetas? ¿cuántas veces te has enfermado de lo mismo? ¿conoces alguna forma de hacerse inmune? Recuerda que te veo en los comentarios.

© Grisel R. Núñez, 2014