Terminaste de escribir tu novela y no ves la hora en que sea publicada. Decides enviarla a un editor o a un agente literario. Te ilusiona la idea de que te ofrezcan un contrato editorial. Así que te pones las pilas y la envías sin más. Este es el panorama de muchos escritores nóveles. Cometen el error de enviar sus manuscritos sin antes conocer cómo funcionan las editoriales. Luego terminan defraudados y dejando la escritura de lado. El mundo está lleno de escritores frustrados y de muchos otros que tienen talento pero jamás han sido publicados.

  Navegando por los mares de la red, encallé en la página de la editora Jane Friedman. En su blog tiene un artículo donde señala los trece errores más comunes que encuentra en la primera página de las novelas que le envían. Recordemos que muchos editores se dejan llevar por las primeras cinco páginas de un manuscrito para valorar la totalidad de la obra. Los más ocupados, ni siquiera pasan de la primera. Este es el primer filtro.

  ¿Quieres que tu manuscrito no caiga en la basura? Entonces dejémonos llevar por los que saben y no caigamos en los típicos errores. Me quedo con los ocho que más he visto en los manuscritos que he leído yo; los traduzco, reformulo y sintetizo. Pero si quieres ir directamente a su escrito, pincha aquí


  1. Incluir un prólogo. En su mayoría contienen información no necesaria; explicaciones que al lector no le interesan. Funcionan como parche. Hay tantos datos que, en lugar de seducir al lector, lo espantamos. Lo mejor que puedes hacer es eliminarlo de tu novela.
  2. Comenzar con un monólogo interior o con una reflexión. Esta técnica se usa en momentos específicos de la trama, no en el comienzo. No dejes que el personaje medite, reflexione o piense sobre el conflicto en la primera página. Empieza con la historia de una vez, sin tanto rodeo. Deja las elucubraciones para después.
  3. Iniciar con un flashback o con un flashfoward. Estas técnicas son excelentes, pero en la apertura de una novela juegan en tu contra porque dejan al lector perdido. Evita también mezclarlas: ir al pasado y al futuro en una misma página. Prefiere comenzar con una historia de fondo y de ahí partir al tiempo que desees.
  4. Utilizar la secuencia del despertar. Consiste en describir todo lo que hace tu personaje desde que abre los ojos hasta que se levanta de la cama, va al baño, prepara el café... Todo esto es un cliché. También queda descartado comenzar con el sonido de una alarma o la interrupción de un teléfono.
  5. Iniciar en mitad de un diálogo. O peor aún, con una conversación que no te lleva a ningún contexto: que no te centra en la trama o en el escenario donde se desarrolla la historia. Los diálogos son excelentes para caracterizar al personaje, pero no los uses para comenzar la historia de tu novela.
  6. Abusar de los momentos de crisis. No es que no se pueda comenzar una historia con una crisis, es no utilizar las ya conocidas, las gastadas que le aburren a cualquiera. Por ejemplo: el diagnóstico de una enfermedad incurable, el estallido de una bomba atómica o la difusión de un virus creado por científicos locos que juegan con la vida humana.
  7. Excederse en las descripciones, las explicaciones y los datos. No sobrecargues el inicio con elementos complicados. No te explayes con información difícil de digerir y tampoco lo des todo masticado. Evita exponer en lugar de narrar.
  8. Presentar y describir a más de cuatro personajes. Los personajes de una novela deben estar bien caracterizados, pero no quieras presentarlos a todos en la primera página. No entremezcles las tramas de los personajes principales ni des información insustancial sobre ellos. Tampoco cometas el error de describir su rutina ordinaria.

  ¿Qué hacer si tu manuscrito tiene alguno de estos errores? ¡No te agobies! Si no lo has enviado ni autopublicado, todavía es un borrador. Tienes que reescribir, editar y corregir (te hablaré sobre la importancia de este último punto en la próxima entrada). En lo personal, creo que es el trabajo más duro del escritor.

  Jane Friedman dice que lo que quiere ver en la primera página de una novela es un personaje interesante, que llame la atención y que cautive; además del problema al que se enfrenta. Estos errores son las banderas rojas que indican que el manuscrito no está listo para ser publicado. Hay que recordar que muchos editores no pasan de la primera página. Si encuentran alguno de estos errores, simplemente lo descartarán.

  ¿Cómo puedo comenzar la novela? Empieza con la acción. Presenta el problema, el conflicto o la trama principal (sin dar todas las explicaciones); también a un personaje con el que el lector se pueda identificar, o que al menos pueda entender. Crea intriga. Debes lograr cautivar al lector de forma tal que le interese pasar a la segunda página.

  Debo confesar que volveré a revisar la primera página de uno de mis manuscritos porque cometo uno de los errores mencionados. Y tú, ¿tienes alguno en tu novela? Si es así, ¿qué piensas hacer al respecto? Te veo en los comentarios.

© Grisel R. Núñez, 2014