El jueves pasado hablamos sobre la enfermedad del escritor llamada bloqueo creativo. Esta ataca en el momento menos indicado, nos contagia y se propaga a su antojo, dejándonos tan debilitados que no sabemos si podremos reponernos de ella (si es que lo logramos). Muchas personas leyeron la entrada y dejaron sus comentarios en el blog o en las redes sociales. No solo me dieron ánimo y me hicieron sentir que no estaba sola, sino que me dieron sus propios remedios para combatir esta enfermedad.

¿Te interesa saber de qué trata?
Imagen del Facebook: Oso con Alas

  Antes de compartirte lo que tienen que decir los lectores de Cafetera de Letras, quiero contarles lo que hago yo cuando la inspiración se esfuma o, peor aún, cuando me ataca el desánimo, la desidia. ¡Me estremezco de solo pensarlo!

  Soy una persona creativa y tengo habilidades en campos diversos, desde manualidades hasta bordados, repostería, diseño e improvisación. Lo que no sé, lo aprendo y, sino, me lo invento. La verdad es que no paro. Siempre tengo ideas y proyectos nuevos. No me gusta quedarme estancada: hay que fluir, como el agua. Pero, ¿qué rayos hago para inspirarme? ¿de dónde saco las ideas? ¿qué tiene que ver esto con el bloqueo creativo?

  Vamos por partes. Sabes que hay distintos tipos de bloqueos creativos. Cuando te da esta terrible enfermedad, lo primero que debes hacer es buscar su origen. ¿Por qué está pasando? Muchas veces, cuando te ataca, es porque no estás inspirado o porque las ideas no pueden fluir. Es por esto que cuando me sucede, busco en las distintas fuentes de inspiración que uso para seguir produciendo.

  ¿De qué hablo? Pues te cuento que tengo un cuaderno donde anoto todas las ideas literarias que se me ocurren (nombres de personajes, tramas, diálogos, citas, títulos, historias, sucesos...). También tengo instalado en mi PC y en mi celular el Google Keep (cuando no tengo el cuaderno a la mano anoto todo ahí). No sabes cuánto me ayuda a organizarme. Por si fuera poco, yo misma estoy haciendo los ejercicios de la Guía para la aprendiz de escritora y tengo en el disco duro una inagotable base de datos sobre temas de escritura. 

  Ahora bien, eso no puede ser todo. ¿Qué más hago en mi diario vivir para inspirarme?
  • Hice la lectura parte de mi rutina diaria. Todas las noches, antes de dormir, tengo en mis manos un buen libro.
  • Leo blogs, periódicos en línea y páginas web hasta el cansancio (estoy suscrita a algunos).
  • Soy amiga de Google, desde buscar palabras claves hasta perderme entre imágenes.
  • Me documento y busco información. ¡Adoro las investigaciones!
  • Uso las redes sociales. No saben cuántas historias y personajes uno puede encontrar ahí.
  • Participo en foros y grupos. También me carteo con amistades de distintas partes del mundo.
  • Veo series y películas (mi esposo me acompaña en esto).
  • ¡Aprendo algo todos los días!

  Tan pronto publiqué la entrada sobre el bloqueo creativo, aparecieron otros recursos (información adicional) en algunas páginas web que sigo. No seré egoísta, así que les compartiré algunos datos que considero útiles.

  1. Sinjania me envió al correo-e una promoción de uno de sus cursos, pero aprovechó para incluir 10 ideas de grandes escritores que te ayudarán a escribir. Las tres que más me gustaron son:
    • Escribir como si se hablara. Usar un lenguaje sencillo, como si estuvieses contándole algo a tu mejor amigo.
    • No esperar la inspiración. Recuerda a Picasso, «la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando».
    • Corta leña. Thoreau dijo que el trabajo manual es el mejor remedio contra la palabrería y el sentimentalismo. :)
  2. Ebook: 66 ideas para tu blog o cómo superar el bloqueo creativo, del blog Cortar, Coser y Crear de Mónica. A mí me encantó. Tiene un sinnúmero de ideas que pueden ayudarte no solo para un blog, sino para la escritura. Descárgalo gratis compartiendo el link en tu red social.

  3. Diez claves para empezar a escribir: José Perlado, profesor de un taller de escritura creativa, compartió en el periódico Metropoli algunas ideas que te pueden ayudar.


  Ahora llegamos a la mejor parte, la razón de esta entrada, los comentarios de los lectores del blog. ¡Que conste que están resumidos!

David Rubio: ¡Madre mía! Me ha dado escalofríos leer este artículo. Parecía que habías puesto una cámara en mi mesa porque me he visto reflejada en cada bloqueo que has descrito.

Q JC Küdell: A veces como que no funciono muy bien. No es que la musa me abandone, sucede que sufro de desánimo. Siempre estoy con ideas, no tengo dramas en inspirarme, pero me abandonan las ganas de hacer algo.

 Tania Olías García: No hay que presionar a la inspiración, ella viene sola y es ahí cuando surge la necesidad de crear. Pienso que esto del bloqueo sucede cuando el artista se autoexige.

Lena: Como si me hubieras leído la mente. A causa del estrés no he logrado escribir nada decente en semanas y me niego a que siga así. Me pasa con frecuencia: tengo una época de inspiración y de pronto desaparece sin dejar rastro. Realmente es frustrante.

Q Montserrat: Por desgracia conozco esta enfermedad muy bien. La he padecido durante muchos años y desde que me contagié por primera vez no hacía más que empezar proyectos y no los termina nunca. Lo que les recomiendo es escribir en un blog, sea de lo que sea.

 Jen Bustamante: Acabo de recuperarme de esta enfermedad. Estuve casi un mes sin poder escribir un capítulo de mi historia. Al principio me presioné mucho, obligándome a escribir, pero luego me di cuenta de que eso era peor, así que simplemente dejé de abrir el documento para intentar escribir. Me relajé, leí mucho, salí y llené mi mente de otras cosas que no fueran la historia. 

Anyi: Mi gran problema es la falta de disciplina, así que prefiero escribir un poquito cada día. Cuando me bloqueo, normalmente, es porque quiero escribir más de una historia a la vez. Pero he aprendido que lo mejor es no presionarme y dejar fluir las palabras.


  Entrada larga, pero necesaria. Ya sabes que en esto de la escritura no hay verdades absolutas, pero siempre es bueno saber cómo otros combaten con la misma enfermedad que nos ataca. Ahora cuéntenme, ¿qué otras ideas se le ocurren a ustedes para curarnos del bloqueo creativo?

© Grisel R. Núñez, 2014