Desde pequeñita, mi madre me enseñó que si quiero acabar con el mal tengo que hacer el bien y en mi país se dice que para acabar con la macacoa tenemos que obrar en pro de los demás.  Es decir, que si queremos dejar de lado la mala suerte lo único que debemos hacer es ayudar a otros.

  Y no me refiero a ayudar a un anciano a cruzar la calle; mucho menos a limpiar la casa con tu madre (aunque eso funcione con la mía).  La idea es hacer cosas que comúnmente no haríamos, como visitar un hogar de niños abandonados y jugar con ellos, enseñarles algo y hacerlos reír.  O tal vez llevarles algo de comer a los indigentes que ignoras todos los días camino a tu casa.


  En la eterna lucha entre los buenos y los malos que se desarrolla en nuestro entorno, debemos decidir en qué bando estamos.  Y es que nos acostumbramos a mantenernos neutrales y con esto ni hacemos, ni dejamos hacer.

¿Cómo eliminar el mal?

  Te propongo unirte al movimiento llamado Activismo Creativo.  El objetivo es aumentar la calidad de vida de las personas por medio de acciones que les ayuden a resolver sus problemas o situaciones.  Sí, sé que no podemos salvar el mundo nosotros solitos, pero sí podemos crear un cambio significativo en la medida en que ayudemos a otros desinteresadamente.

  Para esto se requiere creatividad, iniciativa y voluntad.  Debemos ser capaces de llevar a la acción las ideas, acciones o actividades que busquen un cambio, un resultado positivo.  No hacemos nada quejándonos; al contrario, contribuimos a que se mantenga un ambiente negativo, de confrontación y disfuncional. 

  No pretendo que te unas a una ONG o al GreenpeaceLo que propongo es que, aunque sea por una semana, detectemos un problema social y busquemos soluciones viables para resolverlo.  Pero lo más importante, que ejecutemos la solución.

  Por ejemplo, cuando me mudé a Chile conocí en la biblioteca pública del sector a una niña de siete años, María, que vivía en el campo y, a pesar de ir a la escuela, no sabía leer ni escribir.  Su profesora tenía tantos alumnos que no podía darle tutorías individualizadas y sus padres eran analfabetos.  Pero allí estaba ella, en la biblioteca, esperando que alguien le leyera el libro que por sí misma no podía leer.  Y allí estaba yo, frente a un problema que podía resolver.  ¿Qué creen que hice?

  Apuesto a que tienes algo que enseñar, que ofrecer, que dar.  Apuesto a que conoces a alguien que necesita de tu ayuda.  Apuesto a que tienes las herramientas y el potencial para mejorar la calidad de vida o las oportunidades de alguien.  Apuesto a que te unirás al bando de los buenos, serás parte de la solución y ayudarás a un necesitado.
  Por último, te presento a Nicko Nogués, quien ha creado varios proyectos de Activismo Creativo.  Aquí está el resumen de uno de ellos, #21díasdebondad:



  Si te das cuenta, nos humanizamos con estas acciones.  Es un acto donde ambas partes ganan.  Así que no hay excusas... ¿Te unes a este movimiento?  Cuéntame la idea creativa que se te ocurrió para ayudar a otro, para ayudarte a ti mismo.  Y de paso, comparte esta entrada en tus redes sociales para que motives a tus contactos a ser parte de la solución.