Hoy vengo con una reflexión y no es para menos. Estuve viendo la colección de fotos (una de mis pasiones ocultas) del fotógrafo James Mollison. La más que me llamó la atención fue una en la que presenta niños de distintas partes del mundo junto a sus habitaciones.

  La idea es que aprendamos a valorar lo que tenemos. Estas fotos presentan una realidad de vida impactante; muy diferente a la que tenemos la mayoría de nosotros. Hay niños que lo tienen todo, mientras que hay otros que no tienen nada. Les quiero presentar a un chico que, dentro de todo lo negativo que le rodea, tiene en su habitación una gran riqueza.

  Confieso que al ver estas fotos, sentí un nudo en el estómago. Pero Lamine, un joven de 12 años y del pueblo Bounkiling en Senegal, me devolvió la esperanza:

                                       
  Sí, ya sé que es impresionante y que es la primera vez que publico algo así en Cafetera de Letras, pero ¿logras ver dónde recae la esperanza de la que hablo? Fíjate en esto:


   Si un joven en esas condiciones, viéndose forzado a trabajar, sin tener las mejores comodidades, tiene en su habitación una pequeña estantería con libros... simplemente es algo que me conmueve, que me hace pensar que debemos enfocarnos en la juventud porque en ellos está el futuro; y la lectura es una herramienta indispensable en su educación y formación.

  Lamine tiene un gran tesoro. Los libros desarrollarán su imaginación, incentivarán su creatividad y lo harán disfrutar de todos los beneficios que ofrece la lectura.

  Y como no puedo quedarme con las manos atadas, les hago una invitación: busquen en sus estanterías y regálenle un libro a un niño que no tenga la facilidad de rodearse de ellos. Fomentemos la lectura y seamos parte de la solución.

  ¿Cuento contigo? Apuesto a que sí...