No sé si te pasa lo que a mí: las buenas ideas vienen en el momento menos pensado, cuando estoy más ocupada, cuando no tengo ni dónde anotar lo que se me vino a la mente. O lo que es peor, en la madrugada, justo cuando estás en el sueño profundo. Así es el ser humano, el 90% ruega que le lleguen las ideas y el otro 10% pelea con la que atrapó.

Me considero una máquina productora de ideas. Mi cerebro está constantemente trabajando, inventando, creando. No puedo evitarlo. Durante muchos años perdía las ideas, pues no sabía qué hacer con ellas. Ahora las anoto, las desarrollo, las llevo a cabo o las convierto en futuros proyectos. El punto es que están ahí, en un papel, un cuaderno, una servilleta, ¡donde sea! listas para ser usadas cuando más me plazca.

Y de seguro también has tenido muy buenas ideas, pero las dejaste escapar. Creemos que solo podemos utilizarlas cuando llegan de golpe y ¡es mentira! Con práctica, lograrás desarrollar una idea en otro momento, pues la materia prima ya la tienes. Pero obvio, cuando se empieza en el oficio de escritor es muy complicado esto.

Semanalmente recibo correos, mensajes o comentarios donde me preguntan qué pueden hacer para obtener buenas ideas para escribir. Y semanalmente me veo contestando lo mismo, una y otra vez. Esto sucede porque queremos correr antes de caminar.

Cuando saqué la Guía para la aprendiz de escritora, muchos me dijeron que era muy básica. ¡Sí, lo es! desde el principio aclara que es para escritores emergentes. Pero soy profesora, detrás de cada ejercicio hay una razón de ser, un porqué, y si vamos al primero, se titula: ¿Dónde obtener ideas para escribir? Y es que si no conocemos los lugares que nos inspiran y los temas (historias) que nos llaman la atención, cómo podemos exponernos a un ambiente y a una temática inspiradora.

Así que, de ahora en adelante, los disparadores creativos que les comparta en el blog tendrán otro formato. Sí, les seguiré dando ejercicios, pero les aclararé los porqués, la importancia de que los hagan o lo que pueden aprender con ello. ¿Les agrada la idea? Pues aquí vamos.



Actividades creativas y literarias
Cuando te rodeas de otras personas con las que compartes el gusto por la literatura, las ideas y la inspiración brotan por todas partes. Si asisto a tertulias, presentaciones de libros, encuentros de escritores o reuniones en grupos literarios, ¡siempre llevo conmigo mi cuaderno!

Medios de comunicación e Internet
Las historias que escuchamos en la radio, las noticias que aparecen en el periódico, los casos insólitos de algún documental, la película que emiten los sábados en la noche… Y en Internet puedes encontrar imágenes, comentarios en las redes sociales, ideas en algún blog. ¡No lo sé! Con solo navegar con ojos de escritor encontrarás miles de recursos.

En la calle
Aquí encontrarás un sinfín de situaciones y personajes sobre los que escribir: cosas que le pasan a la gente, diálogos escuchados, acciones indebidas… También puedes utilizar la naturaleza para inspirarte. ¡O viajar! Ir a una ciudad o país nuevo siempre es inspirador. ¡Que no se te olviden los museos y lugares históricos! De lo contrario, salir a tomar un café con un amigo y conversar, debatir, argumentar nuevas ideas.

En la soledad
A veces lo que necesitamos es simplemente una habitación a solas, con buen clima e iluminación, algo de comer cerca y algunas comodidades. Si no te llegan las ideas al momento, practica la escritura terapéutica o lee un libro.

En lo personal, me inspiran los casos de la vida real, esas situaciones insólitas que ocurren en el día a día y que son difíciles de creer. Las diferencias culturales, de pensamiento o morales, pues son un conflicto en sí y pongo a los personajes a resolverlo. También me interesa darle voz al género femenino y jugar con las psicologías del ser humano, exponer lo que es capaz de hacer. El patrimonio histórico me llama mucho la atención: las costumbres y tradiciones de mi país, y mi historia familiar.

Como te habrás dado cuenta, también me gustan los temas de y para escritores; al fin y al cabo me dedico a esto. :D Eso sí, en mis escritos siempre hago reflexiones sobre la vida, mis personajes tienen muchísimos obstáculos (quizás enfermedades mentales) y tiendo a ser antiescritora, jaja. Digamos que me gusta el tremendismo, la tragedia, lo que impacte al lector y le deje con los ojos estacados, el suspenso, el humor negro, lo que vaya directo al hígado.


 Y ahora que hemos terminado, apuesto a que tienes un montón de ideas en tu cabeza listas para ser arrojadas a un papel. Si es así, ¡no pierdas el tiempo y partiste a escribir! De lo contrario, haz la tarea dejándote llevar por los disparadores creativos. La idea es que escribas, sea lo que sea.

No olvides que te veré en los comentarios y que me ayudarías mucho si compartes esta entrada en tus redes sociales. ¡Un besito!
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