Hoy les escribe la profe, la interesada en el fomento lector. Mi hábito por la lectura viene desde la adolescencia y justo fueron mis maestros de español los que me despertaron esa vena. Comencé leyendo mitología griega y, cuando llegó a mis manos Cien años de soledad, me hice adicta. No pude evitarlo. Mi madre, al ver esta nueva pasión, me motivó regalándome mis primeros libros.

Pero no vengo a contarles mi historia personal con los libros, cuánto me han ayudado o cuál leo en estos momentos. Al contrario. Quiero compartir algunos consejos para formar jóvenes lectores, que también sirven para fomentar el hábito por la lectura en nuestro hogar o en los círculos donde nos movemos.

Lo primero es lo primero, si tú no practicas el hábito por la lectura o hablas de forma negativa sobre algún libro, comenzaste con el pie izquierdo. Lo veo con los padres y con los profesores; muchas veces quieren que los jóvenes lean, pero ellos no practican la lectura, no les gusta o les aburre. Para colmo, hacen comentarios del tipo “ese libro es larguísimo”, “yo me leí el compendio”, “el Quijote no hay quién lo entienda”… que para nada ayudan a fomentar la lectura.

Así que lo primero que tenemos que tener en cuenta es que somos un modelo a seguir para los jóvenes, por lo que van a imitarnos. Si nos ven leyendo, entenderán a temprana edad que la lectura es algo valioso y ellos mismos se interesarán en los libros. Además, si sacas tiempo para leer con ellos, aumentarás la posibilidad de que se haga un hábito. Léeles en voz alta. Incentiva su imaginación. Realiza juegos literarios con ellos.

Lo ideal es presentarles la lectura como algo lúdico, una actividad donde dar rienda suelta a la imaginación y a la creatividad. Así que utiliza tu cuerpo, tus expresiones faciales, dramatiza si es necesario. Hazlos partícipes de la lectura. ¿Cómo? preguntando en el proceso, para así asegurar la comprensión y conocer sus sentimientos, cómo piensan. Esta también es una forma de educar.

Y si puedes hacer que luego de cada lectura hagan algún ejercicio visual o de escritura, ¡genial! Invítalos a cambiar la historia o a inventar una nueva dejándose llevar por algún personaje, situación o escenario. También puedes crear un cuaderno de lecturas, donde escriban lo que aprendieron de la historia. Puedes dejarte llevar por la ficha de lectura que presenté hace unos meses.

Jamás de los jamáses les obligues a leer: es una de las razones por las que tantas personas odian la lectura. Permíteles escoger los libros que leerán, los temas que tratarán. No hay temáticas malas, sino formas erróneas de abordarlas. Siempre puedes dirigirlos en la lectura, pero deja que tengan sus propias conclusiones, que reflexionen y, al mismo tiempo, que descubran sus intereses literarios.

Por último, aprovecha la instancia para que comiencen a crear su propia biblioteca. Ten un espacio destinado para esta práctica, con las herramientas e instrumentos necesarios, que sea atractivo y estimulante. Y si no puedes comprar libros, ¡vayan a la biblioteca pública! No hay excusas cuando de verdad se quiere.

En realidad, fomentar la lectura a temprana edad facilita mucho las cosas, pero también se puede lograr con adultos. Recuerda que yo solo te doy algunas ideas, pero tú decides cuáles te convienen más o cuáles de acuerdo a tu realidad. Por si lo necesitaras, aquí te dejo una guía con las lecturas recomendadas según la edad.

Y como siempre, quiero saber qué opinas al respecto. ¿Qué otros consejos nos darías para formar lectores?
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