Me conoces, planifico y organizo todo lo que tengo que hacer y, cuando se trata de escribir, no puedo dejar de lado la preparación de la historia. Me refiero a la elaboración de un esqueleto que nos ayude a mantener la trama. Para saber el que más te conviene, según la historia que quieres escribir, debes conocer las distintas técnicas que hay.

Hoy te cuento 10 formas de planificar tu historia (luego tendremos la segunda parte). Lo más lógico es que uses más de una al mismo tiempo, pero si solo te sirve una, bien. Todo dependerá de lo que le conviene a tu historia. Comencemos.

1. Capítulo por capítulo
Es el más utilizado, pues es la estructura estándar. Esquematizar la historia solo por capítulos es la técnica con la que comienzan todos los escritores. Podemos hacer la división definiendo qué sucederá en cada capítulo (el cual puede tener la extensión que desees). Pero ten en cuenta que puede llegar a bloquearte en algún momento. Mientras más herramientas ocupes, más opciones tienes para desarrollar tu historia.

2. Secuencia de escenas
Una escena es cada una de las partes en las que se divide un acto/capítulo. Está caracterizada por la presencia de los mismos personajes en el mismo escenario. Un capítulo puede estar dividido en distintas escenas o partes, y cada una puede o no estar conectada con la otra. Lo importante es que mantengan el suspenso o interés, y que tengan una razón de ser. En lo personal, acostumbro a usar mucho esta técnica para dividir los capítulos.

3. Hoja de golpe
Este es el nombre que se le da a la descripción de toda una situación detalladamente. Algunos escritores desean narrar suceso por suceso, detalle por detalle, palabra por palabra... Dar explicaciones de todo tipo, ya sea ambientando la historia o aclarando la forma de actuar de algún personaje en un momento. Este recurso se puede (y debe) usar en ocasiones, pero no hay que abusar de él. Recomiendo intercalarlo con diálogos para mejorar el estilo narrativo.

4. Diafonía consciente
La diafonía es una perturbación y, si lo llevamos a la literatura, es dejar al lector con cara de aturdido (o.O) o de incredulidad. Podemos comenzar la historia adentrándonos en el contenido, justo a mitad de la trama o el conflicto. Captar la atención del lector desde la primera oración, que se forme un panorama completo sobre el tipo de texto que leerá. Ya en el desarrollo tendrás tiempo para desenvolverte en remolinos.

¿Qué pensarías sobre un cuento que comience con la siguiente oración?
"Jamás olvidaré el día en que matamos a la abuela".

5. Diafonía inconsciente
Pero tal vez el perturbado puedas ser tú y no tengas muy claro cómo quieres desarrollar la historia (solo tienes un meollo en la cabeza). Tal vez solo sabes, a grandes rasgos, el tema central. Así que abres tu procesador de textos o buscas una página en blanco y te sientas a escribir la historia que se te acaba de ocurrir, tal cual la vas imaginando. Ni siquiera te fijas en la calidad. Este tipo de historias le hacen ruido a uno en la cabeza, así que solo debes soltarlas y luego estructurarla, corregirla, reescribirla; lo que requiera.

6. Crea un Storyboard
Para planificar tu historia, tal vez debas inspirarte en imágenes, fotos, dibujos o algún otro componente visual que te haga visualizar mejor tus personajes, el contexto histórico, la historia, etc. Puedes buscar imágenes en internet, dibujar, hacer recortes de revistas, ver una película, ¡lo que tú quieras!

7. Esquema básico y esencial
Y antes de que se me olvide, dependiendo del género que vayas a escribir, serán tus divisiones. Si es teatro, lo típico es por actos (que tienen escenas, monólogos...). En narrativa, los capítulos, como ya habíamos visto. Pero en historias más cortas, noveletas o cuentos, tal vez puedes ocupar los números romanos o las letras y elaborar un bosquejo más sencillo.

8. Bosquejo mutable
Pero, ¿cómo hacer el bosquejo? Puedes comenzarlo con una tormenta de ideas que luego irás reacomodando como un rompecabezas hasta que logres hacer todas las conexiones necesarias. Algunas personas utilizan muchos papelitos o tarjetitas. Escriben en cada una alguna acción que quieren que suceda en la historia y luego las organizan según irán trabajándolas.

9. Momentos conectores
Algunas historias necesitan que un evento sirva de llave o puerta para que surjan otros, o de lo contrario la trama no puede continuar. Por ejemplo, en las películas de SAW, los personajes deben superar distintas pruebas o retos para evitar morir. Cada prueba superada es un momento conector que le permite continuar con otra acción. De no superarlo, acaba su historia = muere. En la escritura podemos usar varios enlaces de este tipo, que pueden ser iguales o diferentes entre sí. Lo importante es tenerlos en cuenta porque sirven mucho para mantener el suspenso.

10. Inicio, nudo y desenlace
Todos los hemos utilizado. Es una herramienta básica. Consiste en escribir tres párrafos donde detalles: (a) el incidente detonador y las consecuencias -conflictos- causados, (b) la escalonada conflictiva, el punto culminante -clímax-, y (c) la culminación de los eventos, la resolución de los conflictos. Es definir a grandes rasgos qué es lo que pasará y hacia dónde te quieres dirigir en la escritura.

¿Conocías todas las técnicas que te acabo de mencionar? ¿Cuáles son las más que utilizas en tus escritos? ¿Te aventuras a adivinar las próximas diez que se vienen?

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