No sé si te ha pasado, pero a veces al leer un libro siento que el escritor me está hablando directamente a mí. O me da un consejo, o me enfrenta a una realidad, o describe una situación que está pasando socialmente y que me afecta o interesa. Cuando eso pasa, se cumple una teoría literaria: los escritores escriben para la posteridad. Un libro es un diálogo entre el escritor y el lector, donde este último debe descifrar el código y el mensaje.

Pues justo esto es lo que me ha pasado con Juan Emar, escritor chileno, y su libro Ayer (1935). En su novela no solo hace una fuerte crítica social que se puede aplicar al contexto actual, sino que habla directamente sobre las dificultades de ser artista para insertarse en el mundo cultural o literario. Para rematar, indirectamente nos da un ejercicio de escritura.

Ya sé que no acostumbro a compartir las reflexiones que hago sobre mis lecturas (las cuales mantengo archivadas), pero vale la pena hacerlo con este libro. Así que comenzaré con las notas o reflexiones literarias y terminaré con el ejercicio de escritura que nos propone Emar.

NOTAS LITERARIAS:
  • Las personas se escandalizan ante las nuevas ideas, sobre todo aquellas que involucran el placer. El cerebro es el órgano del cuerpo donde se alcanzan goces insospechados. Para el sistema, la parte pecaminosa es la materia pensante, así que controlan todo aquello que la estimule.
  • De esta forma, muchos viven en la rutina, se quedan estacionarios en lo mismo sin aprender nuevas formas, son conformistas, no hacen preguntas y no tienen conciencia de nada. Viven y laboran en una atmósfera artificial. Hacen las cosas por costumbre y no por placer, pues no lo conocen.
  • El arte contemporáneo debe estar en el museo, no en la vía pública.
  • Hoy en día, las conclusiones de las personas, aunque no convenzan a nadie, no se pueden refutar.
  • Los escritores deben ser seres aficionados a las elucubraciones. Aquello que más los limita a producir, a crear, está escondido en su interior. Son ellos mismos los que se ponen barreras y límites.
  • La divulgación y puesta en práctica de una obra genera controversia, rechazo y castigo sin fundamento. Los artistas tienen grandes dificultades para insertarse en el campo artístico, literario y cultural.
  • Los conocimientos adquiridos, la musa y la ilustración se marchan volando, tal cual mosca. En un instante se bifurcan y el cerebro se vacía
  • Es y será muy difícil incorporar nuevas ideas y realidades, abrirse al cambio. Por personas que están ancladas y apegadas a la costumbre, es que la sociedad no puede abrirse a la innovación. Acusa de falta de inteligencia y valor en los hombres públicos.
Y como no quiero abusar de mis reflexiones, las dejo hasta aquí. Además, si te motivas a leer la novela, ya estaré guiando las ideas que puedas encontrar. Eso sí, destaco que acá hay una gran realidad, y es que sufrimos del síndrome del eterno diagnóstico.  Siempre hablamos de lo que está mal, pero es poco lo que se ejecuta para cambiarlo. 

A veces en la escritura es lo mismo. Tenemos muchas ideas y proyectos, pero es poco lo que producimos. Justo por las limitaciones internas que nos ponemos y por la dificultad que representa el hacernos un espacio en el mundo literario. ¿Qué haremos entonces al respecto?

Tal vez deba comentar que Juan Emar es un seudónimo que viene de la expresión en francés Jen ai marre, que significa "estoy harto, hasta la coronilla". ¿Acaso deberíamos decir en algún momento eso y hacer lo que queremos y creemos? Yo tengo mis propias conclusiones, pero abro el campo para que tú hagas las tuyas y me las comentes. 


¿Alguna vez un libro te ha hecho reflexionar sobre tu oficio o profesión? ¿sobre la forma en que vives o cómo la sociedad actúa? ¿Alguna vez un escritor consagrado te dio un camino a seguir en el ámbito literario? ¿Qué opinas sobre estas notas literarias?


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