Siempre que comienzo a impartir un taller literario explico el concepto, la metodología a seguir y por qué lo recomiendo a todo aprendiz de escritor. Aunque hay muchísima información al respecto, el desconocimiento es enorme. Así que aprovecharé para explicarte todo en detalle. :)

Desde una perspectiva pedagógica, un taller es una forma de pensar y aprender mediante la realización de “algo” en grupo. Por esta razón, es requisito que se dé en un ambiente colaborativo donde cada miembro aprenda del otro. El tallerista presenta la teoría literaria y el aprendizaje se da en la práctica de esta, a través de ejercicios de escritura (su desarrollo, análisis y corrección) y persiguiendo una metodología de aprender haciendo.

En un taller literario se leen los textos que resultan de un ejercicio en conjunto. El coordinador señala los aciertos y los errores, además de hacer recomendaciones. Los demás miembros también comentan, dejándose llevar por unas pautas anteriormente discutidas. Es decir, el tallerista debe enseñarte cómo comentar un texto antes de pedirte que lo hagas. Luego de este proceso, se presentan nuevas herramientas o técnicas, se discuten y se propone otro ejercicio. Así sucesivamente, reunión tras reunión.
Las críticas deben guiar, acompañar, sugerir, motivar y encaminar; jamás lastimar o humillar. Se hacen al escrito, no a la persona. Es altamente recomendable comenzar por los puntos fuertes del texto y terminar con las recomendaciones. ¡Que conste!, no se vale decir que el texto tiene un error y no dar las herramientas para que se pueda mejorar.

Dejándome llevar por la “Didáctica magna” de Juan Amos Comenio (1630), quiero destacar diez características claves que debe tener todo taller literario y que también puedes aplicar a tu aprendizaje autodidacta del oficio de escritor:
  1. Aprende a escribir, escribiendo. No hay otra forma.
  2. Conoce las reglas y teorías literarias. Utiliza correctamente las técnicas. Respeta el oficio y apréndelo.
  3. Ve de lo sencillo a lo complejo. Comienza por los rudimentos, no por los trabajos serios. No pretendas escribir una novela de golpe si no tienes una base mínima.
  4. Escribe sobre materias conocidas, sobre lo que dominas. De lo contrario, investiga, documéntate.
  5. Comienza con modelos dados (imitación) hasta llegar a la creatividad, hasta encontrar tu voz interior.
  6. Evalúa tu trabajo. El primer escrito siempre es un borrador. Debes reescribir y corregir. Si te funciona, elabora una rúbrica donde señales tus mayores errores.
  7. Comprométete con la escritura. Como todo en la vida, si quieres ser bueno en algo, debes esforzarte y dedicarte de lleno.
  8. Retroaliméntate. Luego de corregir tus errores, muéstrale a otros (beta lectores o tus compañeros en el taller literario) para que te hagan observaciones y puedas reflexionar sobre tu trabajo.
  9. Analiza la evolución de tu creación literaria. Deja tus escritos reposar y vuelve a ellos con el pasar del tiempo. Verás lo que has mejorado y podrás reescribir esos textos para perfeccionarlos.
  10. Continúa escribiendo hasta que adquieras el hábito. Ejercicio tras ejercicio, día tras día, hasta que sea parte de ti.

En la escritura creativa hay distintas estrategias o formas para aprender. Puede que asistas a un taller donde se usen las técnicas o consejos de un escritor consagrado (incluso puede ser este quien funja como tutor). La idea es empaparse de las formas y del contenido de los clásicos. Se comienza copiando los modelos de escritura y se termina desarrollando un estilo propio. Lo normal es que el profesor enseñe las técnicas mediante ejemplos.

En fin, un taller literario es un grupo de aprendices guiados por un maestro, una comunidad de escritores que trabajan en conjunto. Es un espacio artesanal donde se experimenta con la literatura a través de la escritura. Un lugar de encuentro donde se pierde el miedo a expresarse, donde no existen las competencias, rivalidades o comparaciones. Se escribe a partir de propuestas creativas concretas. Se evitan los juicios de valor. Se resaltan los logros. Se motiva, a través de los comentarios, la reescritura.

Por último, te daré algunas razones para anotarte en un taller literario (por si te quedan dudas):
  1. Aprenderás a escribir: estudiarás el oficio. El objetivo de un taller es desarrollar el talento por medio de la teoría, la práctica y los comentarios. 
  2. Recibirás una orientación teórica sobre el género literario que te interesa. 
  3. Socializarás con personas de gustos afines. Escribir en compañía puede ser gratificante y motivador. 
  4. La lectura como alimento de la escritura: conocerás autores, descubrirás estilos, aprenderás a analizar y criticar tus textos. 
  5. Recibirás propuestas de trabajo para animarte a escribir. Las tareas siempre dan miles de ideas para arrancar. 
  6. Establecerás una rutina de trabajo. Las fechas de entrega te obligarán a buscar un hueco para escribir. 
  7. Recibirás comentarios que te ayudarán a mejorar. Aclararás tus dudas. 
  8. Experimentarás y transgredirás tus límites. Probarás estilos o técnicas diferentes. 
  9. Te divertirás. Escribirás por placer. 
  10. Te darás a conocer. Es una oportunidad excelente para comenzar a tener lectores, organizar una revista o antología, hacer tertulias, contactarte con otros para publicar…
Como ves, no solo te explico lo que es un taller literario y las metodologías básicas que utiliza, también te doy razones para que te anotes en uno, sea de forma presencial o en la web. Llevo años participando en talleres y ¡me encantan! En lo personal, me sirvieron muchísimo para mejorar en mi escritura y, ahora que los ofrezco, veo todos cómo las personas le sacan provecho.

¿Alguna vez has participado en un taller literario? ¿Cómo fue la experiencia? ¿De qué otra forma un taller puede ayudarte a mejorar en tu producción literaria? ¿Conoces alguno online que me recomiendes?