A veces cometo el error de referirme a las cosas con palabras técnicas y no logro darme a entender. Hace poco, al terminar con la corrección ortitipográfica y de estilo de un libro, le comenté al autor sobre las continuas viudas y huérfanas que dejó en su manuscrito y le ofrecí recomendaciones para arreglarlas, sobre todo cuando comenzara a maquetar su obra. Pero su cara lo dijo todo: no sabía qué era una viuda o una huérfana en términos editoriales

Luego de explicarle en detalle, imaginé que tal vez te suceda lo mismo, así que elaboré esta entrada con el fin de ilustrarte :) o al menos que comprendas lo que son, por qué se consideran un error y cómo evitarlas. 

Las viudas y huérfanas son fenómenos tipográficos que afectan el diseño gráfico o la presentación del texto. Tanto los correctores, como los editores y los maquetadores están al pendiente de estas, vigilando que no aparezcan en las versiones digitales o en papel de un texto. En las correcciones de pruebas, sobre todo, se tienen en cuenta para evitar que aparezcan en la versión final que será impresa. 

Pero no solo aparecen en el ámbito editorial, sino que también se presentan en otros tipos de textos: académicos, informativos, etc. En lo personal, recomiendo que se eviten en todos. Así que antes de marearte, iré a las definiciones. La viuda es la última línea de un párrafo que se ha corrido a la siguiente página o columna, quedando solita y desamparada. Mientras que la huérfana es la primera línea del párrafo que quedó rezagada en una página o columna anterior

Se ve feo cuando ocurre con una línea y se ve peor cuando solo es una palabra la que queda extraviada (error que ocurre con las viudas). Y para que se entienda mejor, un ejemplo: 


Como ves, la viuda es la última línea o palabra de un párrafo que quedó solita y la huérfana, la primera línea. La viuda se llama viuda porque tiene pasado pero no futuro; la huérfana, tiene futuro, pero no pasado. 

Sea como sea, ambas quedan aisladas y afectan la imagen visual de la página: se ve feo, desequilibran la composición y dificultan la lectura. Una página no debe comenzar con una idea inconclusa, con una frase u oración a medio terminar. Tampoco debe acabar de la misma forma. Estéticamente son una mancha o desequilibrio. Desde el punto de vista del lector, es una interrupción de su lectura. En fin, ambas son errores que deben arreglarse. 

No sé si sabes, pero los procesadores de texto tienen una función para prevenir estos errores y corregirlos, sobre todo aquellos especializados en la maquetación. En este caso, el programa se encarga de ajustar los renglones de los párrafos para que no queden viudas o huérfanas. En Word, por ejemplo, para activar esta opción, debes ir a Párrafo > Líneas y saltos de página > Paginación > Control de líneas viudas y huérfanas. 

Sin embargo, esta opción solo es aplicable a las líneas, por lo que te recomiendo siempre hacer la corrección (echarle una ojeada), pues se ve horrible cuando queda solo una palabra viuda en un mismo párrafo. Si es necesario, realiza la corrección manipulando los espacios entre las palabras o las distancias entre las letras. Sí, es un trabajo complicado, digno de un perfeccionista, ¿pero acaso no queremos que nuestro texto sea perfecto visualmente? 

Te recomiendo aplicar estas reglas a todos tus escritos, pues es un escalón más para llevar el texto a la calidad. ¡Y que conste!, no todos en el mundo editorial se fijan en esto, algunos solo producen en masa, quieren hacer correcciones en menos de una semana y se creen el cuento de que es un trabajo de calidad. ¡No seas así! Dedícale el tiempo necesario, respeta tu trabajo y respeta al lector. ¿Acaso no aspiramos a la calidad literaria? 

¿Conocías las viudas y huérfanas? ¿Procurarás que no aparezcan en tus escritos?
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