Como sabes, parte de los servicios editoriales que ofrezco son los informes de lectura y las asesorías literarias. Lo primero que hago al recibir un manuscrito es leerlo y detectar a grandes rasgos los problemas (errores) más básicos; aquellos que, como dirían en mi país, se caen de la mata. Hoy quiero compartirte cuáles son algunos de esos errores.

1. Alejar el foco de atención de los protagonistas. 
Los protagonistas dan vida a nuestra historia. Cuando pasan varias páginas y no hacen alguna intervención o lo que se está desarrollando no tiene que ver con ellos o con su conflicto, es decir, no los afecta, hemos perdido el foco. No es lo mismo desarrollar historias paralelas y de menor importancia que convertir a los secundarios en protagonistas. 

2. Darles nombre y apellido a los comodines. 
No nos interesa saber que el portero del edificio se llama Felipe Herrera, que se acaba de divorciar por infidelidad y que tiene tres hijos, a menos que Felipe sea el protagonista o que tenga un rol importante en la historia. Un ejemplo más sencillo: no nos importa saber nada sobre la verdulera que le vendió la manzana a la protagonista a menos que esté envenenada y, en realidad, sea la bruja disfrazada. 

3. Copiar de otros libros, de películas o de la vida. ¡Copiar!
Ya sé que es difícil ser original, sobre todo si se ignora cómo serlo. Pero no se vale abusar de los clichés, de los finales felices, de los príncipes azules y del sometimiento de una jovencita. ¡Mucho menos decir que te inspiras cuando en realidad copias! Los temas en la literatura se repiten desde hace siglos; no crearás uno nuevo pero sí puedes crear historias que se diferencien con recursos literarios variados. ¡Aporta, no produzcas literatura de baja calidad! 

4. Usar un léxico poco creíble. 
Antes de explicarlo debo reconocer que yo tengo que trabajar horrores en esto. A veces mis personajes son seres marginados, de estratos sociales bajos, y los pongo a hablar como profesionales o como gente con amplio bagaje cultural. Pero en el proceso de reescritura y corrección esto se arregla. Solo recuerda que no puedes poner a un niño a hablar como un científico de la NASA, ni a un presidente como alguien que ni siquiera terminó la escuela. 

5. Crear descripciones mediocres.
La época literaria donde perdíamos páginas y páginas en descripciones del entorno ya pasó. También quedaron en la historia las simples ambientaciones. Es importante economizar palabras -decir más con menos- y hacer de la descripción un elemento rico en el texto. Una forma muy fácil de hacerlo es ofreciendo información que sea clave para el desarrollo de la trama o del conflicto. No describas por describir, cada palabra debe estar sobre el papel por una razón. 

Estos son solo cinco errores, como imaginarás, hay más. 
¿Cuál de estos te vino como anillo al dedo? 
¿Tienes alguno otro que mencionar? 
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