Hace unos años, en un taller de escritura al cual asistí, nos hablaron de la trama imbécil. Lo anoté, lo entendí, lo hice mío y evité desarrollar este tipo de escritura. Hace unos días, una de mis pupilas me preguntó en medio del taller si existía o no la literatura mediocre. Como imaginarás, sí, existe, y va de la mano con el concepto de la trama imbécil. ¿Te explico?

En la literatura, lo mediocre es de baja calidad. Y aquí debo aclarar que no hay géneros, temas o escritores mediocres; hay obras que por el desarrollo de su trama, por los recursos literarios abusados o mal utilizados, y hasta por el diseño, maquetación y nula corrección, son de baja calidad. ¡Jamás se juzga a la persona! Es el texto quien recibe el apelativo y las razones, aunque no se compartan con el escritor, deben estar justificadas. 

Ahora bien, para reconocer si el texto que tenemos en frente tiene una trama imbécil o no, debemos fijarnos en lo ridículo y absurdo de los hechos. Por ejemplo, en ocasiones, los personajes actúan de forma estúpida o de la nada desarrollan poderes y/o habilidades que los hacen salir del apuro. Como la chica a la que están persiguiendo y se mete por un camino sin salida o tropieza con una rama que justo apareció en medio. Estos elementos han sido muy abusados, sobre todo en las películas; usarlos para generar en el lector intriga o suspenso puede causar lo contrario, pues ya se lo esperaba, lo veía venir y sabe cómo culminará la escena. ¡Sorpréndelo! y haz que los obstáculos sean más creíbles, aporta elementos nuevos. 

Si quieres entenderlo con mayor claridad, la trama imbécil hace referencia al tipo de narrativa que desarrolla un conflicto estúpido, que las soluciones de este lo son o que los personajes son imbéciles (no aportan nada relevante; ni los queremos ni los odiamos). 

La literatura tiene una razón de ser. El escritor debe tener su objetivo claro. ¡Por alguna razón está escribiendo! Tal vez quiere llevar un mensaje, contar una historia que refleje la realidad social, ayudar a un tipo de lector… Hay muchas razones para escribir, incluso por simple desahogo o por plasmar en el papel las locuras que se generan en su cabeza. Eso sí, tiene que aprender a diferenciar, pues no toda historia que se escribe merece ser publicada. Si tiene una trama imbécil, si puede ser considerada como literatura mediocre, si es casi una falta de respeto a la inteligencia del lector, es mejor dejarla en un cajón o tener un diario de vida (aunque se lea feísimo lo que escribo). 

Hay obras que sabemos cómo acabarán, pero el desarrollo de esta (su trama) vale la pena. Una cosa es la estupidez y otra los finales conocidos. Todos sabemos que en el género romántico los protagonistas acabarán juntos, pero por ello no dejamos de leer romance. Nos interesa saber cómo vencen sus obstáculos y luchan por su amor. 

La trama imbécil existe en todos los géneros, incluso está presente en libros superventas que han llegado al cine. A modo de ejemplo, hay alguna que otra saga donde son los niños o preadolescentes quienes salvan el mundo de un malvado que ningún adulto -ni siquiera el más poderoso- puede vencer. Tal vez te preguntarás dónde recae la estupidez: básicamente, en el hecho de que la solución aparece de la nada. ¡Es estúpido que se luche por décadas contra un malvado, que mueran millones de personas, que se cause tanto sufrimiento… si al final la solución se le presenta en las narices (o en el bolsillo del pantalón) a un niño! 

Si tu historia se fundamenta en una trama imbécil, por favor, ofrécenos como mínimo elementos diferenciadores, interesantes, que capten. O lo que es mejor, reestructura la imbecilidad. Es mejor reescribir varios capítulos que destinar un texto a la mediocridad

Si alguna vez te has topado con un libro con una trama imbécil, cuéntame tu historia. Y si puedes ofrecer algún otro ejemplo o definir lo que entiendes por literatura mediocre, te veo en los comentarios.
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