Como sabes, cuando terminas de escribir un texto (sea el que sea) el proceso de escritura te exige que este pase por una reescritura y luego por la corrección. Nadie escribe un cuento, una poesía o una novela (ningún tipo de texto) que no necesite ser editado. Y aunque puedes contratar los servicios profesionales de un corrector, el primero que debe corregir eres tú. 

No te engañes, hay una diferencia entre reescribir, editar y corregir. Antes de escribir un borrador, puedes estructurar lo que escribirás (la trama, el conflicto, los personajes) o escribir sin planificar y ver qué sale, aunque es más recomendada la primera. Lo importante acá es que después de escribir hay que reescribir y corregir. Y como ya estoy repitiéndome como Cantinflas, iré al grano: ¿cómo editar las palabras repetidas de un texto?

Después que corrijas los aspectos ortotipográficos y gramaticales de tu texto, justo en el momento en que das la obra por terminada, se verifican las palabras repetidas. Como escritores, puede que nos hagamos fanáticos de una palabra o frase, que la usemos hasta el abuso, o simplemente que repitamos una y otra vez el nombre de un personaje. Cuando la repetición es obsesiva, hay que tener cuidado y editar, pero ¿cómo hacerlo? 

Hay una herramienta en línea que nos sirve para crear mapas de palabras; esta es www.wordle.net/create. Cuando entras, te aparecerá un recuadro donde pegarás el texto que vas a verificar. Oprimes Go y la herramienta te hará un mapa con las 50 palabras más repetidas. Podrás determinar la cantidad de repeticiones según el tamaño de las palabras.


Como ves en el ejemplo, hay una palabra grandísima (abuela), por lo que repite hasta el cansancio. Luego vienen otras de tamaños medios. ¡Ojo! Te recomiendo hacerlo con cuentos o capítulos de una novela, no con textos extremadamente largos. 

Cuando tengas el mapa terminado, irás al procesador de textos donde tienes la obra guardada (Word, por ejemplo), seleccionas la herramienta Buscar y verificas palabra por palabra. Esto te permitirá releer la oración y decidir si puedes cambiar la palabra por un sinónimo o si la dejarás tal cual. Haces esto con todas las palabras que en el maya hayan salido en tamaño grande. 

Cuando termines de editar las palabras repetidas, haces otro mapa y vuelves a verificar. Compara ambos y determina cómo cambió el texto. Lo ideal es que las cincuenta palabras que aparezcan estén todas más o menos del mismo tamaño.

¿Se te había ocurrido que también hay que tener en cuenta las palabras repetidas?
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