Hemos hablado de esto antes: para llamarte escritor, tienes que escribir. Pero como son pocos los que viven de la escritura, sé que no puedes dedicarte de lleno a esto. Tienes otras obligaciones: trabajas, estudias, haces vida social y familiar. ¿Cómo compaginar todo esto con la escritura? ¿Cómo hacer que deje de ser un simple pasatiempo?

Es difícil, porque tienes las ganas pero no el tiempo, y tu agenda está tan ocupada que, cuando hay un espacio disponible, compartes con tus seres queridos o te tiras en la cama a hibernar hasta el próximo día. ¿Te sientes identificado? ¡Seguro que sí! Pues vivimos en una época donde lo que les falta a todos (además del dinero) es el tiempo. 

Antes de que te deprimas con esta realidad, déjame decirte que no estás solo. ¡Me pasa lo mismo! Pero he aprendido a obligarme a escribir. Y aunque algunas de mis técnicas parecen una tortura vikinga, y aunque no estoy satisfecha del todo (aspiro escribir más), y aunque no me lo creas (espero que sí)… ¡escribo! Mensualmente cumplo con mis mínimos de escritura. :) 

¿Quieres saber cómo lo hago? ¡Espero que sí!, porque de eso trata la entrada de hoy. No voy a darte los mismos consejos que dan todos; voy a contarte lo que yo hago para obligarme a escribir. Tú podrás adaptar cada técnica como desees, descartarla o imitarla, lo que quieras… Lo importante es que hagas algo, porque no puedes seguir dejando la escritura para lo último. ¿Listo para dejar de procrastinar tu proceso creativo? ¡Empecemos!

¿Cómo obligarte a escribir? 


1. APROVECHA TUS DÍAS LIBRES
Ya sé que los fines de semana solo quieres ponerte al día con todo lo que dejaste de lado en la semana y luego descansar. Pero si no tienes la obligación de salir de tu casa, ¿por qué no sacas dos horas para escribir? Si te acostumbras, en las vacaciones podrías escribir un libro... 

¡Que no me he vuelto loca! Los días tienen 24 horas; y si en vacaciones quieres dormir un poco más, que solo sean 9 (ya tendrás tiempo de descansar en la vejez). Así tendrás 15 horas para hacer lo que desees. ¿Cómo es que no puedes sacar dos para escribir? Es más, si aprovechas tu tiempo y mientras te duchas o vas caminando por la calle piensas en lo que vas a escribir y estructuras la historia en tu cabeza, cuando te sientes a hacerlo solo tienes que escupir todo lo que tienes en tu mente. 

2. ORGANIZA TU ESCRITURA
¡Necesitas saber lo que vas a escribir! Así no perderás el tiempo sentado en un escritorio, pensando qué escribir y sintiéndote amenazado por la página en blanco. No cometas este error. Elabora un plan, estructura tu historia, esquematiza la trama, bosqueja el contenido… haz lo que tengas que hacer para que cuando te sientes a escribir ya tengas las piezas del rompecabezas y solo tengas que armarlo. Esto te ahorrará tiempo, créeme. 

3. ESTABLECE METAS Y PRÉMIATE CUANDO LAS ALCANCES
¿Piensas que no se puede escribir un libro en un mes? Pues yo pensaba lo mismo, por mi falta de tiempo, claro está. Decía que solo podrían lograrlo aquellos ociosos, buenos para nada, que no tuvieran obligación o responsabilidad... Pero no. Cuando acepté el reto y lo hice mi meta, lo logré. ¡Ah!, y solo escribí de lunes a viernes.

Primero tuve que bosquejar toda la novela en capítulos (la dividí en 20). Mi meta fue escribir un capítulo por día. La primera semana fue horrible. Pero luego me acostumbré y comencé a escribir en menos tiempo. Obviamente la novela necesitó reescritura, correcciones y verificaciones... pero mi meta era escribir un mínimo de 50,000 palabras en ese tiempo. Justo el día que terminé, mi esposo me premió con una cena romántica y me regaló una pluma. 

Así que eso, establece una meta. Comienza con algo que puedas alcanzar: 1,000 palabras al día por una semana. Si lo logras, te compras lo que quieras. De lo contrario, haces una donación por la misma cantidad de dinero (pierdes). Luego ve aumentando tu meta: 1,200 palabras por dos semanas. Verás que te acostumbrarás, escribirás más y terminarás comprándote los detallitos que quieres… ¡porque te los has ganado! 

4. AGENDA TU PROCESO CREATIVO
No sé si ocupas una agenda (yo muero sin la mía), pero sería ideal que anotaras la cantidad de tiempo que le dedicas diariamente a la escritura. Puedes detallarlo por número de palabras o por el tiempo exacto. Lo importante es que lleves un recuento de tu progreso en la escritura, sobre todo si es un proyecto extenso, como un libro. Al terminarlo, podrás comprobar cuánto tardaste en escribirlo. 

Pero no solo eso. Si agendas lo que tienes que hacer cada día, anota también que tienes que escribir. En la mía aparece, por ejemplo, de 16:00-17:00, «escribir un post para el blog». Así que ya sé cuándo me toca hacerlo. :) Y como si fuera una hora con mi médico, el día y la hora agendada estaré escribiendo un post para el blog. ¿Qué me surgió un contratiempo? Pues cambio la hora. Pero ese día estará escrito así sea a la media noche. 

5. OCUPA LOS TIEMPOS MUERTOS
Yo tengo miles en el día… Cuando tengo que ir al banco, a veces me tengo que tragar una fila de media hora. Todas las mañanas, de camino al trabajo, paso alrededor de veinte minutos en el transporte público. Si quedo con mi esposo luego del trabajo, comúnmente tengo que esperarlo en su oficina media hora. Y así sucede en mil ocasiones más. ¿Qué hacer en esos momentos en los que solo estás esperando o dejando que el tiempo pase? ¡Escribiiir! 

6. NO OLVIDES LA LIBRETA
Así que siempre debes llevar contigo un cuaderno o una libretita para escribir, aunque solo sean ideas sueltas o apuntes. Nunca sabes cuándo y dónde la necesitarás. Y si no quieres estar cargando con una, ¡tu teléfono móvil tiene miles de aplicaciones que puedes utilizar para escribir! Descarga una, así sea un pósit. La que yo uso, cada vez que escribo, me envía un correo-e con el respaldo. Hay otras que guardan el texto en el Drive. ¡No tienes excusas! 

7. COMENTA CON OTROS TUS ESCRITOS
Con el único fin que generar expectativas. Si le cuentas a tu familia o a tus amistades que estás en medio de un proyecto literario, te preguntarán al respecto. En medio de la conversación se te pueden ocurrir nuevas ideas, pero también te verás en la obligación de terminar el proyecto porque de lo contrario tu palabra perderá validez ante todos. Sí, porque dijiste que estabas escribiendo y al final lo dejaste a mitad...

Cuando estoy en medio de un proyecto, aunque no cuente exactamente de qué va, al menos mi esposo y mi madre se enteran. Y como soy orgullosa y no permitiré que mi dignidad se vea mancillada por no cumplir con el objetivo que me propuse (¡que exagerada soy!), escribo. Antes muerta que pasar la vergüenza de quedar mal ante los demás… ja, ja, ja. 

8. MÉTETE EN UN PROYECTO LITERARIO
Existen miles de proyectos de escritura en los que puedes participar. Entrar en uno te obligará a escribir, aprenderás muchísimo y conocerás gente que estará en tu misma situación. Este año, por ejemplo, organicé el Proyecto del Libro de Cuentos justo para obligarme a escribir un cuento mensual (que no se note el egoísmo en la confesión), pero también para obligar a otros descarriados como tú (¡uf!, cuando lean esto…). Hemos tenido altas y bajas, pero el proyecto sigue en pie. :)

Así que si no encuentras ningún proyecto de escritura que se adapte a lo que necesitas, crea uno. Puede ser del género, formato y duración que desees. Y aunque quieras dejarlo, como organizador, no podrás hacerlo porque ahí sí que quedará tu reputación por el suelo. 

9. DESCONÉCTATE DE LA TECNOLOGÍA
Vivimos en la época de la sobreinformación y sobresaturación. Todos tenemos algún grado de déficit de atención (respetando a los diagnosticados). Pero es cierto. Nos sentamos a escribir y nos da con meternos en Internet para verificar las redes sociales y el correo-e. Perdemos horas sin darnos cuenta. Luego tenemos el teléfono y sus aplicaciones, el televisor con las noticias deprimentes, el olor de la comida a media tarde, la mascota dando vueltas, el vecino gritando, y por ahí seguimos... Todo nos interrumpe. Todo nos entretiene, nos distrae. Así que desconéctate lo más que puedas. Aléjate de todo lo que te desconcentre cuando vayas a escribir

10. TEN FUERZA DE VOLUNTAD
Sí, para escribir tienes que tener determinación (fuerza de voluntad). No hay nada que se logre sin esfuerzo (o al menos yo no pertenezco a este grupo). Si no la tienes por genética y mucho menos por el ambiente en que te has criado, tenla porque así lo has decidido. Créeme, se puede desarrollar ¡y la necesitas para continuar! 

11. ESCÁPATE A UN LUGAR TRANQUILO
Si llegar a tu casa significa hacer el aseo, estudiar, cuidar a los niños y otras miles de responsabilidades o, en cambio, hay tantas personas que no puedes sacar un poco de tiempo para escribir, entonces opta por desaparecer. Ve a una cafetería, una librería, un parque o donde te sientas a gusto y escribe. Últimamente yo estoy escribiendo las entradas del blog mientras almuerzo. Como tiendo a estar sola en esos momentos, saco una hoja y escribo. Y como estoy concentrada en la escritura, ¡no como de más! Así que hasta me ha ayudado a no pasarme de calorías (como si eso me preocupara, ja, ja). 

12. DEJA DE ENGAÑARTE A TI MISMO
No pospongas. No hagas lo que no tienes que hacer. No te vayas a duchar cuando tienes que escribir. No comiences a dar mil vueltas antes de sentarte. No prepares mucho el escritorio o los materiales. Al final, pierdes media hora en organizar el espacio. 

Tampoco vengas a decirte que el mes próximo podrás hacerlo, que tendrás más tiempo. ¡Eso es mentira! Siempre habrá algo que hacer. El momento es ahora. Así que deja de mentirte y ¡ESCRIBE! 

13. Bonus: CONTRATA UN SERVICIO DE COACHING
Sí, se lo puedes pedir a un amigo y no te costará nada, pero si contratas un servicio estarás invirtiendo dinero y, como no quieres perder lo que tanto te ha costado, sí o sí cumplirás con lo estipulado y escribirás. Además, tendrás a una persona que te ayudará en el proceso con consejos profesionales (depende de a quién contrates). Como sabes, yo ofrezco este servicio, pero también lo hacen miles de personas más en la web. Busca alguien que te convenza y, si está en tus manos, contrátale. Y sí, aunque no lo creas, yo tengo un coach… 


Así que deja la flojera y las excusas que ya toca escribir… Yo ocupo todas las técnicas que te he mencionado, ¡todas! Y me funcionan. Está en tus manos hacer algo o no. ¡Oblígate ahora!, que mañana será tarde. 

¡Ah! y si quieres comenzar a escribir, así como para hacerme creer que en serio te lo tomarás en cuenta (o que al menos me lees), ¡ESCRIBE UN COMENTARIO!, que mira que te haces de rogar en ocasiones… :) 

Espero que te haya gustado esta entrada. Disculpa lo larga, pero lo ameritaba. No olvides compartir en tus redes sociales y determinar cuándo comenzarás a obligarte a escribir.

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