La semana pasada inicié el debate de los escritores por encargo y, como esperaba, los comentarios fueron diversos: hubo apoyos, rechazos e indecisiones. Lo interesante fue que algunos están de acuerdo con este tipo de servicios siempre y cuando se trate de textos de no ficción; sin embargo, cuando son obras literarias, rechazan rotundamente el servicio. Y no es que yo lo defienda, pero me gustaría saber por qué con un tipo de texto sí y con el otro no.

¡Vamos a centrarnos!, que no quiero salirme de tema recién comenzando. Hoy te explicaré quiénes son los escritores por encargo, qué es lo que hacen y qué tipos de texto escriben. También anotaré las cláusulas mínimas que debe tener el contrato de servicios de un redactor freelance.

Un escritor por encargo es aquel profesional que se dedica a escribir para otros. ¿Qué escribe? La lista es larga. Una persona lo puede contratar para escribirle sus memorias. Otra para que se encargue de algún texto didáctico, como una tesis o un ensayo. Después alguna empresa lo contratará para escribir los contenidos de su web o material publicitario. Y hasta puede que una organización le pida un discurso. Infinidad de textos requieren ser escritos por un domador de la palabra.

Anteriormente, estos textos los escribía el empleado que fuera "bueno escribiendo". Pero actualmente los medios de comunicación se han expandido y digitalizado tanto que es necesario contratar los servicios de una persona que se dedique a esto, quien además de poseer la imaginación y creatividad necesarias, domine las técnicas del copywriting, escriba respetando las reglas del idioma, y sea tan profesional como para poder escribir (nivel experto) sobre diversos temas, entre otras muchísimas cualidades. 

Así que no, no cualquiera sirve para ser escritor por encargo. Pero si te gusta el oficio de escritor, puedes comenzar a formarte como generador de contenidos y de ahí estarás a un paso (o varios) de saltar a la venta de tus servicios de escritura. 

¡Que conste! Este trabajo existe desde hace siglos. Si no lo crees, solo piensa en la antigüedad, cuando los letrados eran tan pocos, casi siempre esclavos, que se dedicaban a escribirles las cartas o los mensajes a los demás. Y en la mayoría de los casos no escribían textualmente lo que les decían, sino que modificaban las palabras y cambiaban el estilo para que estuviera más acorde al contexto. 

Y con la llegada de la imprenta, con los avances tecnológicos, con los medios de comunicación, con las nuevas estrategias de mercadeo, entre otros muchos factores, se masificaron los escritores por encargo. Pero la mayoría de las veces se han mantenido en secreto por la confidencialidad que les deben a los clientes. 

A mí jamás me verás diciendo qué libro o texto escribí, ayudé a escribir o corregí. En varias ocasiones he aparecido en los créditos, pero en la gran mayoría no. ¡Y tampoco lo busco! Me conformo con hacer bien mi trabajo y que el cliente quede satisfecho para que me haga más encargos y para que me recomiende con otros posibles clientes. Para mí es un trabajo, no busco méritos ni glorias adicionales. 

Pero sí, en los recovecos del mundo editorial hay alguna que otra historia terrible al respecto. Como grandes periodistas o escritores de prestigio que han recibido premios a costa de los textos e investigaciones de otros. Y sí, muchas cosas pueden llegar a pasar, pero el escritor debe adelantarse a los hechos y dejar todo establecido en el contrato de servicios, para que así no haya problemas futuros. Aquel que trabaje por las suyas y sin desprenderse de su creación, tendrá problemas

Así que para no dejarte en el aire, te cuento que el contrato debe tener establecido como mínimo los siguientes puntos: 
  • Quiénes son las partes: quién contrata y quién ofrece el servicio. 
  • En qué consiste el servicio: tipo de texto, temática, extensión, formato, etcétera. 
  • Cuáles son los honorarios y el modo de pago. 
  • Cuál es la fecha de entrega o los plazos de tiempo. 
  • De quién serán los derechos patrimoniales. En la gran mayoría de los casos, el cliente gozará de estos plenamente. 
  • Una cláusula de confidencialidad: ambos se comprometen a mantener oculta la identidad del otro. 
Como ves, si todo está claramente establecido, no tienen por qué haber problemas. Y ¡ojo!, que te cuento todo esto porque puedes llegarte a convertir en un escritor por encargo y generar dinero de esta forma algún día, así como también puede que necesites que alguna persona escriba un texto por ti. Y si es así, contrata mis servicios, que ya me conoces al menos, ja, ja. :)

Ahora me despido, no sin antes pedirte de favor que compartas esta entrada en tus redes sociales y que me dejes un comentario, que sabes que siempre los respondo y que me gusta saber tu opinión.
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