Lo prometido es deuda, y aquí tenemos una vez más a Blue Butterfly, esta vez con la tercera parte de su saga sobre la inspiración y la creatividad en el proceso de escritura. Recuerda que en la primera colaboración nos habló sobre la existencia de la inspiración. Luego nos dijo cómo funciona y qué puede potenciarla. :) En esta última, nos presenta la cuestión del talento, pues muchas veces hablamos de este y ni siquiera sabemos qué es o si realmente existe.


¡Hola a todos! Hoy vengo a hablaros sobre el talento, si verdaderamente existe o no y, en caso de que así sea, cómo podemos desarrollarlo. Pero desde ya te advierto que me enredo yo misma intentando decidir si se obtiene de nacimiento o se adquiere con el tiempo. (O.o) Antes de que comencemos, quiero agradeceros vuestra constancia, dedicación y amor al leer los posts anteriores. Espero que este, con el que cierro esta trilogía sobre «La inspiración», no os decepcione. ¡Vamos allá! 

Está claro que hay gente que tiene una habilidad fácil, especial y maravillosa, no solo en el ámbito de la escritura, sino en cualquier arte en general. Es muy difícil que una persona sin talento, por mucho trabajo y dedicación, consiga a estar a la altura de una persona con talento, y esto, de cierto modo puede ser verdaderamente frustrante. A mí, personalmente, me ocurre a la hora de estudiar para alguna asignatura: siempre hay una persona que lo hace el día anterior, deprisa y sin detenerse en detalles, y obtiene mejores resultados que yo, que estuve semanas estudiando. 

Es algo que no consigo comprender: una persona con talento en una habilidad, ¿debe o no debe trabajar para desarrollarla? Está claro que hay muy buenos artistas que se han esforzado muchísimo para llegar donde están, pero entonces, ¿por qué hay otras personas con talento, que no trabajan, y también consiguen llegar igual de alto? 

Esto sería suponiendo que existiera el talento pero, ¿y si no existe? ¿Y si, en realidad, todo forma parte de nuestro entorno, de cómo nos han educado nuestros padres y en qué actividades han decidido que formemos parte? ¿Y si también depende de los valores que hemos aprendido en el colegio, de la gente que hemos conocido, de las situaciones que hemos vivido? 

¿Y si es todo una construcción de nuestros pasos en la vida? Podría tratarse de influencias que pasan desapercibidas, puesto que son tan pequeñas que no nos damos cuenta; pero son estas pequeñas cosas las que nos apasionan, al fin y al cabo. Y a lo mejor, no se trata de tener talento, sino de construir una casa con todos los ladrillos que hemos recogido mientras crecemos. 

Quizás no se nace con talento, sino que es nuestro entorno quien nos guía hacia nuestras pasiones y gustos, y está claro que los padres tienen una enorme influencia sobre esto. 

De lo contrario, suponiendo que el talento existe, pero no es de nacimiento sino que la adquirimos con el paso del tiempo, entonces, ¿cómo lo hemos desarrollado?, ¿ha nacido de la nada?, ¿de dónde rayos ha salido? 

De los tres temas que he abordado hasta el momento, este es el que me tiene más confusa. No sé por qué lado decidirme o inclinarme porque estoy en una posición muy neutra. 

Por un lado, no me considero una persona con algún tipo de talento y creo firmemente que nuestro entorno influye enormemente sobre nuestra personalidad y gustos, que quien tiene un sueño o una aspiración, y trabaja duro, lo consigue

Pero por otro lado, echo un vistazo a la gente que conozco y veo que muchos tienen habilidades para ciertas cosas, no se esfuerzan ni un poquito, y sin embargo, consiguen buenos resultados con todo lo que se proponen. En fin, que puedo tener pruebas aquí y allá, pero no me encajan del todo ninguna de las posturas. 

Me gustaría saber vuestra opinión acerca de este tema. Creo que puede resultar muy interesante saber vuestros puntos de vista, porque, ya os digo, ¡estoy muy confusa! 

Y no quiero terminar esta trilogía sin agradeceros una vez más todo vuestro cariño, apoyo y dedicación, tanto a los que me habéis leído como a los que comentaron; y a Grisel, por darme la oportunidad de colaborar en su blog sobre un tema que nunca había desarrollado, pero que tenía unas ganas enormes de hacerlo. ¡Nos vemos en el futuro!


¡Que no cunda el pánico! Aunque Blue esté un poco confundida (o bastante), yo intentaré arrojar un poco de luz al respecto. :) Tener talento equivale a tener la capacidad, la aptitud, para desempeñarte en algo con cierta facilidad. Es decir, que eres competente en cierta área, que te puedes desenvolver sin problemas en una tarea y que eres la persona idónea para realizar un trabajo. Obviamente, todos tenemos un talento, aunque sea oculto. Y si nos enfocamos en la escritura, ¡más vale que lo tengamos!

Ahora bien, todo ser humano es una mezcla de genética (aquí entra el aporte de nuestros padres), ambiente (el entorno que nos explicó Blue) y voluntad (tu determinación y esfuerzo para lograr lo que te propones). Si tienes las primeras dos, estás hecho. Si te falta la última, no llegarás muy lejos. ¿Cuántos no hemos conocido a una persona que tiene talento para realizar ciertas tareas pero vive encerrado en su casa o posponiendo actividades? ¡Pues eso!, que de nada vale que tengamos talento si no lo utilizamos, si dudamos de nosotros mismos, si no tenemos la fuerza de voluntad para alcanzar nuestros objetivos.

Así que de mi parte debo concluir: sí, el talento existe. Lo obtienes de nacimiento, pero también lo puedes desarrollar con el tiempo y la mejor forma de hacerlo es con la práctica. ¿O crees que me equivoco? 
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Nota: Esta colaboración fue hecha por Blue Butterfly.
La puedes conseguir en su Twitter (@BlueButterflyBG) o en su blog.