Puede que te encuentres en la disyuntiva de decidir entre si escribes lo que te gusta, lo que te apasiona, así no vendas o tengas lectores; o escribes lo que está de moda, lo que el público busca consumir, convirtiéndote así en un escritor reconocido y que a su vez genera ingresos. ¡Vaya paradoja! Eres escritor o existes como escritor.

Antes de que me digas cuál prefieres, debes tenerlo claro: no cualquiera vive de la escritura. Este oficio es difícil. Debes pasar años estudiándolo y practicándolo para algún día dar con tu obra maestra. Si publicas antes de estar preparado, das por enterrada tu vida como escritor. Y si esperas el momento idóneo, este nunca llegará.

El aprendiz de escritor debe ser lo suficientemente crítico como para saber cuándo y dónde publicar su obra, pero también qué obra publicar. No me cansaré de repetir que aquel escritor que publica un texto sin estar terminado, ni siquiera corregido, le falta el respeto al lector y desprestigia su trabajo. Es más, este no es netamente un escritor, porque un escritor escribe, reescribe y corrige.

El que quiera dedicarse en serio a la escritura, que no haga esta barbaridad. El que lo tenga como pasatiempo y no espere ser tenido en cuenta por una editorial algún día, que lo haga.

Y antes de que me malentiendas, no estoy en contra de las novelas que se publican por capítulos en un blog o en alguna otra plataforma. Esto se lleva haciendo desde hace más de un siglo, y comenzó con los folletines. ¡Incluso muchas de las grandes obras de la literatura se publicaron de esta forma!

Pero eso sí. Si publicas por partes y te la pasas reestructurando la trama, añadiendo y quitando, corrigiendo meses después, cambiando el argumento, y luego le pides al lector que vuelva a leer todo con los cambios… ¿no será mucho pedir?

Ya bastante complicado es conseguir lectores fieles como para que les faltes el respeto. Y mejor me centro en el tema que este otro me da urticaria. :/

El otro día tenía mi computadora encendida, aunque no estaba usándola. Pasé de largo y vi uno de los fondos de escritorio que te regalé. Las únicas palabras que leí a lo lejos fueron ESCRIBIR y SONREÍR, y reflexioné al respecto...

Tienes que tener sumamente claro qué es lo que quieres lograr con la escritura.
  • Si es vender, escribe un libro que la gente esté dispuesta a pagar por él.
  • Si es tener muchos lectores, escribe lo que ellos quieren leer; conoce bien tu público y crea lazos con ellos.
  • Si es netamente desahogarte, no tienes que exigirte tanta técnica.
  • Si es generar debate, escribe sobre temas controversiales.
  • Si es convertirte en el próximo Premio Nobel de la Literatura, ¡sal corriendo de este blog!
Y así… el punto es que escribas lo que escribas debes tener claro qué es lo que quieres alcanzar, y que sea lo que sea que hagas, esto te haga sonreír.

¿Que te hace sonreír la venta de tus textos porque generas dinero? Pues entonces ya sabes qué es lo que tienes que escribir. Yo no te juzgaré, pero otros escritores más puristas ven la escritura desde la perspectiva bohemia del arte y sí lo harán. Y no digo que se equivocan. Digo que al final, cada cual tiene una definición distinta de lo que es ser escritor y toda visión se debe respetar.

Como ya dije, un escritor escribe, reescribe y corrige. En muchos otros oficios y profesiones se escribe constantemente, como en el periodismo o la pedagogía. Y sí, también hay que ser muy creativo y original para escribir textos de no ficción.

Pero no, no es lo mismo ser escritor que existir como escritor. No es lo mismo ver la escritura como un arte que verla como un trabajo. No es lo mismo que una historia nazca de ti y que se manifieste a través de la palabra, a que escribas una historia con un fin monetario.

De cualquier forma, puedes llamarte escritor, pues hay una diversidad enorme de estos. Solo te pido que no te engañes a ti mismo y que no engañes a los demás.

¿Eres o existes como escritor?

 
Haz el ejercicio. Pregúntate a ti mismo si lo que estás escribiendo te satisface, te hace sonreír, o si por el contrario te estresa, te quita las ganas de seguir escribiendo. Tal vez no tienes tus objetivos y prioridades bien establecidas. Tal vez te encuentras perdido… tal vez no eres ni quieres ser, en realidad, un escritor. ¿Qué tienes que decir al respecto?

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