Como sabes, soy profesora, no puedo evitar que el blog sea pedagógico… así que la idea es que siempre aprendamos algo. :) Hace unas semanas les pedí a mis alumnos que hicieran una exposición oral y me topé con una realidad: no sabían cómo prepararla. Obviamente, me detuve toda una clase para explicarles en detalle.

Y luego pensé que debía hacerlo también aquí. No porque te vaya a pedir que disertes un tema, sino porque en algún momento tendrás que presentar un proyecto, hablar ante un público o emitir un discurso en una actividad. No es lo mismo dominar la palabra escrita que la palabra hablada, y ambas son igualmente importantes. 

Una disertación es una exposición oral en la que le informas a una audiencia sobre un tema específico y en un tiempo determinado. Para desarrollarla, es preciso seguir una serie de pasos que nos sirvan como estrategia para lograr el objetivo que tengamos. 

1. DETERMINA EL TEMA Y EL RECEPTOR
Lo primero es conocer el tema sobre el que hablarás y a quien (o quiénes) irá dirigida la presentación. Con esto podrás establecer el tipo de lenguaje (especializado o no) y el registro del habla (formal o informal) que usarás. Claramente, no te expresas de la misma forma con tus padres que con el profesor que te evaluará una tesis. Si conoces de antemano al receptor, puedes buscar las palabras adecuadas para dirigirte a él

Debo destacar que la mayoría de las disertaciones son de carácter formal y que el lenguaje lo es todo. Y respecto al tema, más importante aún es conocerlo, puesto que no debes disertar sobre un tema que no domines, de lo contrario tus argumentos caerán al suelo y tu exposición terminará siendo un fracaso. 

2. BUSCA INFORMACIÓN
Para que no termines haciendo un chascarro, considera que la información que transmitas ha de ser objetiva y confiable. Se espera que estés debidamente informado y preparado respecto al tema, que si te hacen una pregunta puedas responderla acertadamente o aclarar dudas en caso de ser necesario. Si titubeas o te quedas en blanco, demostrarás que no te documentaste. Es como en la escritura, fácilmente el receptor se da cuenta de las vacilaciones y las incongruencias. 

Lo ideal es que busques diversas fuentes de información o referencias, tanto impresas como digitales. No sé tú, pero cuando yo era niña, hacía todas mis tareas con la enciclopedia y los libros que mami tenía a mi disposición. Aprendí muchísimo de esa forma, pues semanalmente recurría al diccionario o algún tomo para leer, aclarar dudas, resumir, etcétera. Y hoy los alumnos de todas partes del mundo buscan solo en internet, se olvidaron de los libros de referencia. Así que cuando tienen que buscar en alguno, no saben ni cómo hacerlo. ¡Que no te pase a ti! ¿Qué mejor que tener fuentes confiables y diversas que avalen tu discurso?

3. PLANIFICA TU EXPOSICIÓN
Para escribir debes organizarte y trazar un bosquejo con la trama (o es lo recomendable); para hablar es lo mismo: debes estructurar lo que presentarás. Considera una introducción donde contextualices el tema y plantees a grandes rasgos aquello de lo que hablarás. En el desarrollo presenta las principales ideas y argumentos de la disertación. Por último, en la conclusión, sintetiza los detalles más importantes. 

Ten en cuenta que no debes excederte del tiempo establecido y tampoco irte por las ramas. Ve al grano, sé directo y menciona todo aquello que aporte. Esta estructura puedes pasarla a unas tarjetitas que sirvan de pauta o guion, así tendrás un apoyo en caso de perderte o necesitar información adicional. 

4. INCORPORA ELEMENTOS DE AYUDA
Lo ideal es que cuentes con material de apoyo audiovisual. Este te ayudará a mostrar la información de forma más clara y precisa. Además, es excelente recurso para mantener la atención de la audiencia. Actualmente todos usan PowerPoint o Prezi. Recuerda que no debes sobrecargar las diapositivas, pues se supone que en estas solo presentas un esquema general con las ideas principales o gráficos, imágenes, vídeos… ¡No una parrafada infinita que leerás frente a todos para aburrirlos! 

5. PRACTICA TODO LO QUE PUEDAS
Cuando ya tengas todo listo, ensaya tu disertación midiendo el tiempo que tardes. Evita el uso de muletillas (palabras o frases que repites por hábito), como «Ehhh», «o sea», «¿me explico?»; y las palabras baúl (guardan un sentido más amplio y se utilizan para todo, evitando otras más precisas), como el verbo «hacer» o las palabras «cosa» y «algo». Por último, ten en cuenta el tono, tu lenguaje corporal, las posturas, el volumen de la voz y las pausas. 


Sé que por más que te prepares, tal vez sufras de miedo escénico y se te dificulte transmitir el mensaje que deseas. Aquí solo te doy algunas herramientas para prepararte para una disertación, no son técnicas de oratoria propiamente tal. Recuerda dejarte llevar por un mapa mental y relajarte, no memorizarte todo porque si te pones nervioso se te olvidará. 

Recuerda que siempre puedes acudir al storytelling. Esta herramienta es excelentísima porque va directo a las actitudes y emociones del receptor. Puedes lograr que se sienta identificado con la temática; hace que captes su atención y que esta perdure. En fin, que no me voy a detener mucho explicando todas las ventajas del storytelling porque quiero dedicarle un post completo. ¿Te interesa saber más?

Tal vez no necesitabas toda esta información, pero nunca está demás. Aprovecho la instancia para preguntarte si necesitas que haga algún tutorial sobre cómo buscar información en Internet o documentarte correctamente, que parece fácil pero no lo es. 

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