Cuando me llegó esta colaboración y leí el título, pensé que muchos estarían en contra. Estamos tan estresados con el ritmo de vida que llevamos, que la escritura, algo que se supone que amamos, puede generar mayor estrés. ¿Cómo se pueden canalizar las emociones a través de la escritura? ¿Cuál es el procedimiento a seguir para que el acto mismo de sentarse a escribir no sea estresante? Dejaré que una nueva colaboradora nos lo explique. :)


Vivimos en un mundo donde el estrés está tan apegado a nosotros –ya sea por el trabajo, los estudios o las mismas relaciones familiares– que en ocasiones ni percibimos cuando llegamos al punto máximo de tolerancia. Justo ahí es cuando el acto de escribir (o leer) se puede convertir en la vía de escape a los afanes de la vida. 

Un buen lector tiende a querer convertirse en escritor, mucho más cuando necesita ventilar sus preocupaciones. Seamos aficionados o expertos, los escritores creamos nuevos mundos y nos trasladamos a ese único lugar donde somos dueños y señores de todo lo que sucede. El escritor es un pequeño dios. Y gracias a lo que escribe, las preocupaciones y los problemas pasan a ser de los personajes. 

Pero escribir no siempre tiene que ser estresante, al contrario. Algunos se presionan con terminar sus capítulos o concretar un proyecto literario, y terminan saturados con el tema de la escritura. Dejan de lado el factor «terapéutico» que nos puede generar. La escritura nos ayuda a canalizar emociones y sentimientos, a liberar el estrés y respirar más aliviados cuando termina el proceso. 

No soy experta en el tema, pero te contaré algunos truquitos que a mí me han resultado: 

1. ESCRIBIR CARTAS
Así como lo lees, escribirle una carta a la situación o a la persona que te esté generando altos niveles de estrés te ayudará a calmar la ansiedad. Solo tienes que tomar un lápiz y un papel, y comenzar a desahogarte. Cuando termines, deshazte de la carta y continúa con tu vida (o si tienes el valor, entrégasela a la persona correspondiente). Si la guardas, recuerda que debes tener cuidado pues puede caer en manos de un tercero. De mi parte, las tengo todas guardadas en un baúl; algún día verán la luz del día… 

2. ESCRIBIR UN POEMA
No importa la rima, la estructura o los tiempos. La poesía es sentimiento, así que cuando estés sobrecargado de alguna emoción, desahógate en versos. En las primeras estrofas puedes explicar la situación o el problema, y en las últimas reflexionar al respecto u ofrecer soluciones. Un poema te puede ayudar a resolver una situación o a ver todas las posibilidades de forma más objetiva. 

3. ESCRIBIR UNA HISTORIA BREVE
Si no te gusta la poesía y no quieres afrontar directamente las situaciones que te generan estrés, crea un mundo nuevo donde transportarte, donde no seas protagonista, sino que recrees otros personajes que trabajen de cierta forma la temática que te aqueja. O déjate llevar por algún disparador creativo y solo deja tu pluma moverse, que te lleve a donde desee, sin agobios ni atados. Crea un mundo y escapa a este. 

4. ESCRIBIR UNA CANCIÓN
Hoy día mucha gente utiliza la música para relajarse. Mézclala con la escritura y, aunque no sepas tocar un instrumento, compón una lírica que te ayude a ventilar tu frustración, tus decepciones o simplemente tus amores. 

Queremos ser escritores, pero no siempre tenemos que ver la escritura como un oficio o un trabajo. Cuando más la necesitemos, utilicémosla como recurso para canalizar nuestras emociones y situaciones. Algunos incluso escriben garabatos o palabras sueltas. El mundo a veces nos aprisiona y decepciona, pero podemos crear mundos a nuestro antojo con la escritura. No te resolverá el problema (quizás te ayude), pero calmarás los ánimos y podrás enfrentarte a lo que sea con los pies en la tierra. 

Anímate a escribir. Confía en mí, puedes liberar el estrés por medio de la escritura. 


Pues lo dicho, escribiendo se libera el estrés. De todas las propuestas, la más que me gusta es la primera. ¡Adoro escribir cartas! Y no solo escribo cartas que nunca nadie leerá, sino que también practico el carteo con mi mamá y algunas amigas.

Si tienes una persona así en quién confiar, aprovecha y envíale una carta a la antigua (sí, esas que llegan al buzón y que están escritas en puño y letra). Puedes reflexionar sobre diversos temas o problemas. Intenta arreglar el mundo. Ofrece consejos y piérdete entre las palabras. Pareciera una tontera, pero realmente ayuda. ¡Y no sabes lo emocionante que es ver llegar una carta!, sentarte a leerla, reír y llorar, emocionarte y darte cuenta de que hay otra persona que te responde con tanta sinceridad, que hasta piensas que buscó las palabras exactas para aliviarte. 

Escribir puede liberar, no me cabe la menor duda. :) Y tú, ¿qué piensas al respecto? Me encantaría saber si también utilizas la escritura para desestresarte y, si es así, que me cuentes qué estrategias o recursos utilizas. Seguramente a alguien más le servirá, así que te veo en los comentarios.

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Nota: Esta colaboración fue hecha por Stephany Vivas.