¡Hola! No sé si recuerdas, pero hace unas semanas te expliqué tres esquemas para construir un relato: la estructura del cuento, el relato de anillo completo y la transformación. Hoy pretendo terminar con estos esquemas de organización añadiendo la travesía del héroe y la retórica aristotélica, dos modelos importantísimos a la hora de escribir. ¿Quieres saber más? 

LA TRAVESÍA DEL HÉROE 


Hay muchas interpretaciones sobre este esquema, así que me esforcé por presentar lo básico, cubriendo los elementos más comunes que presenta. Este modelo aparece bastante en los videojuegos, puesto que se busca que el jugador se familiarice con el juego. Al presentar al héroe conocemos su historia, y sin importar la trama que sea, el héroe siempre estará en el centro del conflicto; está en nuestras manos hacerlo avanzar. El área donde se desenvuelve nos permite establecer el escenario. Así el jugador (el lector) tiene la oportunidad de familiarizarse con el mundo que lo rodea. 

El llamado de aventura se presenta de diversas formas; pase lo que pase, el protagonista siempre se verá obligado a abandonar su área de confort. En los videojuegos, estos llamados ayudan a los jugadores a conocer las jugadas, los movimientos que debe seguir. En la escritura, sirve para definir sus habilidades y su personalidad del protagonista. 

El encuentro con el mentor o guía se usa para exponer la historia. A veces aparece un tutorial de funcionamiento, con niveles o elementos que van más allá de los controles básicos y que establecen un camino guía para el héroe. El mentor siempre lo impulsará a sobrepasar sus límites, a llegar a la meta, cueste lo que cueste. 

Las pruebas impuestas al héroe son los niveles que el jugador está obligado a pasar para seguir avanzando y que el personaje adquiera fuerza, lo que a su vez es sinónimo de crecimiento o madurez. En la medida en que el protagonista evoluciona, la calidad de la historia mejora. Recuerda que nadie te creerá si una oruga se vuelve mariposa sin antes ser un capullo, así que no te saltes las etapas. Todo es un proceso. 

Luego vemos la resurrección o transformación del héroe. Aquí culminan las pruebas y se muestra el resultado del trabajo duro. No necesariamente significa la «resurrección» de un personaje, aunque muchos autores han creado relatos donde el héroe muere y después resucita para seguir su viaje (como en Matrix o Harry Potter). Este pasa a la lucha final para concluir su viaje o para destruir su vida. En los videojuegos, sin duda alguna, las luchas finales son presentadas como un evento difícil que pone a prueba todas las habilidades aprendidas durante los niveles del juego. 

Por último, el héroe retorna; es la vuelta a casa, aunque no siempre tome un camino feliz. En muchos casos sacrifica su propia vida para vencer al enemigo. Pero sigue siendo más común que el héroe regrese vivo (no nos gusta que muera el protagonista). Sin embargo, no será el mismo. El viaje lo hizo madurar, crecer, aprender lecciones de vida que lo marcarán por siempre. Este punto es importante porque el lector lo acompañó durante el recorrido, así que también debemos provocar que la escritura cause un efecto en este. 

El esquema tiene un círculo en el centro porque, cuando el héroe regresa a casa, pasado el descanso, puede emprender un nuevo viaje para resolver otras situaciones o problemas. Es normal ver este esquema con los héroes de fantasía épica, los superhéroes y hasta los protagonistas de sagas de aventuras o ciencia ficción. Solo recuerda que las experiencias pasadas seguirán siendo parte de él, por lo que su evolución se debe intensificar cada vez más. 

LA RETÓRICA ARISTOTÉLICA 


Este modelo fue creado para la argumentación, que es distinta al relato. Pero no podemos negar que algunos pasos nos pueden ayudar a construir una historia. :) El objetivo de la retórica aristotélica era definir los pasos para que el orador lograra convencer al público (nuestro lector) con sus argumentos. El que dominaba esta técnica en la Grecia Antigua tenía el poder de disponer de los hombres por medio de las palabras… ¿entiendes a lo que voy? 

1. El INVENTIO constituye el qué decir, la búsqueda del argumento. Como todo existe, solo necesitamos encontrar los elementos que desarrollaremos, es decir, pasar de lo extractivo a lo creativo. Es la lluvia de ideas inicial, lo que queremos que esté dentro de la historia, los elementos que tenemos para crear el relato. Por ejemplo, puedes querer escribir una novela fantástica con personajes juveniles.

Este paso tiene dos sentimientos importantes: la confianza y la convicción, lo lógico y lo psicológico. El primero busca convencer, es una vía pseudológica donde se presentan pruebas o conclusiones aceptables que sean creíbles. El segundo busca conmover, así que recurre a las emociones (pathos) o a la imagen (ethos). Todos queremos que nuestros escritos sean lógicos y psicológicos, creíbles y conmovedores. Busca mezclar secuencias lógicas que puedan apelar a las emociones y que te ayuden a lograr que el lector se enganche a la lectura. 

2. El DISPOSITIO es la organización de los argumentos y las partes del discurso. Es el arte de ordenar las ideas en las distintas partes del texto. Se divide en cuatro partes, que son:
  • Exordio: llamar la atención del público.
  • Narración: relatar los hechos de la situación conflictiva.
  • Confirmación: desarrollar la argumentación y presentar los contraargumentos (lo que dificulta el camino del personaje).
  • Epílogo: culminar el conflicto central respondiendo cualquier duda o situación abierta.
3. El ELOCUTIO es buscar los mejores recursos discursivos para que el argumento cause efecto. En este caso, el orador/escritor utilizará los recursos o técnicas que mejor funcionen con el tipo de relato que quiera construir. Puede hacer una analogía, ocupar una metáfora o hacer mención de una autoridad (autor, libro). Es necesario que el escritor conozca los recursos literarios que puede utilizar; mientras más domine, mejor. 

Los últimos dos pasos no tienen un mayor uso en la escritura, pero de todas formas de los aclaro. ACTIO es presentar, decir el discurso fijándote en el tono de voz, los movimientos, etcétera; y MEMORIA, como el nombre dice, es memorizar las palabras. 

Y hasta aquí por hoy. Te dejo estos dos esquemas de relato esperando ayudarte a construir el tuyo. Solo recuerda que no es necesario seguir los pasos al pie de la letra, puedes modificarlos a tu antojo según sea tu estilo literario. Al fin de cuentas, solo es una forma más de organizar nuestros pensamientos. 

Y tú, ¿cómo organizas los tuyos?
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¡Nos vemos en los comentarios!


Nota: Esta colaboración fue hecha por Isabel Lam.
Le puedes escribir a su correo-e: lamisabel10@gmail.com.