Si de tabúes literarios se trata, el fanfiction encabeza las listas. Y hoy hablaremos de este con el fin de establecer sus ventajas o desventajas en nuestro aprendizaje literario. Así que lo primero es definir el concepto. El fanfic es un relato creado y escrito por fanáticos de una obra, grupo, personaje (real o ficticio) existente. Pero acá nos vamos a centrar en aquellos que toman el universo creado en una obra literaria ajena para crear significados nuevos a través de esta. 

El fenómeno no es nuevo. A través de la historia se han adaptado los relatos clásicos de Homero y Sófocles, a modo de ejemplo. Aunque no pretendo comparar una obra clásica con un fanfiction de Harry Potter, puesto que son contextos completamente diferentes; me gustaría hacer hincapié en algo: el fanfiction no es exclusivo de la época digitalizada. 

El internet y sus nuevas tecnologías han propiciado la creación y difusión de este tipo de textos, los cuales se comparten en comunidades de fanáticos. Y es que hoy día todos nos creemos capaces de crear, todos tenemos algo que aportar y todos pensamos que nuestras ideas mejorarán el trabajo de otros (pero este ya es otro tema). 

El fanfic es un ejemplo del fenómeno narrativo transmediático. La narrativa transmedia, según C. Scolari, supone un universo narrativo que se expande y desarrolla con elementos nuevos en un abanico de medios. Aunque el término se utiliza más para referirse a cómo las empresas se adaptan a los nuevos medios digitales, el fanfic entra en esta categoría porque migra del universo original de un relato a un medio diferente, agregando nuevos elementos y significados. Por ejemplo, tomamos el mundo y la trama de la serie The Walking Dead (soporte televisivo) y publicamos un poema fanfiction sobre los sentimientos de Rick (lo migramos al espacio digital narrativo). 

Henry Jenkins dijo que con las tecnologías digitales se hicieron más evidentes dos tipos de usuarios: el usuario activo y el menos activo. El primero es aquel que está conectado emocionalmente con el producto. Cualquier persona que escriba fanfiction es un usuario activo: está tan conectado con el producto que busca expandirlo con su propio trabajo. Y aquí se incluyen todos los que se disfrazan, los que hacen fanarts y, por supuesto, el fanfiction. 

Dejando los términos semióticos atrás, ¿por qué ha levantado tanta controversia este fenómeno? El problema no son los temas repetidos sino la forma en que se ejecutan. Es común relacionar el fanfiction con la mediocridad, ya que las personas que lo escriben suelen ser fanáticos que no han recibido una formación literaria. También está el estereotipo de que este tipo de narrativa digital es escrita por personas que no tienen creatividad, pues toman otra obra para hacer una propia. ¿En verdad merecen esa agresividad? 

Propongo ver el fanfiction de manera diferente. No lo perciban como el intento desesperado de ser escritor y tomar la idea de otro para lograrlo; míralo como lo que es: la obra de un fanático. Cuando un usuario activo escribe un fanfic no espera que su obra sea publicada por una editorial, tampoco ganar dinero. Lo que quiere es que otros fanáticos puedan leer su obra, disfrutar de la expansión de eso que tanto disfrutaron, conocer a otras personas que compartan la misma pasión y en algunos casos, como el mío, practicar su escritura. 

Sí, yo he escrito fanfiction. Empecé en la secundaria para ejercitar mi redacción, ya que en el colegio no tenía que hacer trabajos que me dejaran practicar la narrativa del relato. Y como no es fácil tener ideas originales o crear historias desde cero, empecé a escribir fanfic por diversión y para ensayar. Poco a poco me ayudó a crecer como escritora. 

Los fanáticos son actores claves para la supervivencia de una obra y hasta para la expansión de su popularidad. Van más allá de simplemente comprar la mercancía. Al final del día, son los que mantienen viva la llama de una obra; y esto solo lo logran compartiendo fanfictions o fanarts en comunidades. Estas prácticas apoyan el trabajo del autor. 

Por supuesto que tampoco es una monedita de oro, pues también tiene sus aspectos negativos. Existen casos donde los fanfics deforman el verdadero propósito de la obra y lo distorsionan solamente para complacer sus fantasías. Esto puede resultarles incómodo a algunas personas (incluyendo otros fanáticos). Y también es cierto que escribir un fanfiction es mucho más fácil que escribir una historia propia, pues el universo ya está establecido, al igual que los personajes y la trama. 

Ahora bien, cuando compartes un fanfiction recibes muchos comentarios, algunos de los cuales te pueden ayudar a crecer como escritor. Aunque a veces las personas comentan con el hígado y no con el cerebro, recibirás críticas constructivas y hasta te dirán cuáles son tus errores ortográficos. 

Sabemos que la poca credibilidad de un personaje es un error típico en los aprendices de escritor. En el mundo fandom tienen el concepto Mary Sue (personajes femeninos) y el Gary Stu (personajes masculinos) para hacer referencia al alter-ego del lector o del autor, a la poca creatividad y credibilidad que muestra la obra. Los personajes que suelen ser etiquetados con estos términos tienen las siguientes características: 
  • Un talento llamativo que lo hace ganarse el halago de otros. 
  • Un pasado trágico para generar simpatía. 
  • Recibe toda la atención de los demás personajes sin razón aparente. 
  • Se pueden identificar con algún personaje cliché existente. 

Por otro lado, esta práctica narrativa de fanáticos introduce al nuevo escritor la conciencia de que su escritura debe de ser orientada a cierto grupo determinado. En el fanfiction existen clasificaciones relacionadas al contenido argumentativo de la historia: 
  • Rating K: adecuado para todas las edades, orientado para una audiencia general de niños, libre de violencia y libre de temas adultos. 
  • Raiting K+: obras que tienen un contenido con violencia menor, recomendado para niños entre las edades de 8-11 años. 
  • Raiting T: el contenido no es adecuado para niños y podría tener temas adultos de una manera sutil, recomendado para personas mayores de 13 años. 
  • Raiting M: contenidos solo para adolescentes maduros y adultos, puede contener lenguaje y temas de adultos pero no de forma explícita. 
  • Raiting MA: orientado solamente para adultos, con temas y contenidos explícitos. 
Aunque en el mundo editorial existen términos diferentes, están compuestos por un hilo conductor parecido: separando a los lectores por su edad. 

Si escribes o quieres escribir fanfiction, no sientas vergüenza. Míralo como un tipo de práctica literaria, dejando de lado los prejuicios que tiene. Pero recuerda que si de verdad quieres comprometerte con tu escritura, debes salirte del mundo fandom lo antes posible y comenzar a crear universos propios. Es una buena forma de practicar recursos literarios y desarrollar un estilo narrativo, pero no es la solución o la manera más apropiada de convertirte en escritor

Recuerda que tomar ideas o temas frecuentados es muy diferente a tomar el universo narrativo (trama, personajes, lugares) de otra obra. Solo mantén la mente abierta y sigue escribiendo. 

Y tú, ¿qué piensas de los fanfictions?


Nota: Esta colaboración fue hecha por Isabel Lam.
Le puedes escribir a su correo-e: lamisabel10@gmail.com.