Lo sé, lo sé. Se considera de mal gusto que un escritor critique la obra de otro a menos que el primero sea un literato en las más altas orbes o, cuando menos, muy popular. Como escritores entendemos lo difícil que es enfrentarse a la página en blanco y por ello evitamos herir los sentimientos de aquellos que también pertenecen al «gremio». Existe la noción de que si haces reseñas, terminarás escribiendo una negativa y esto sería como una puñalada por la espalda. 

Dicho esto, escribir reseñas es una práctica aleccionadora para cualquier escritor. Aquí te dejo tres razones por las que deberías animarte a hacerlo:

1. Las reseñas te obligan a analizar lo que lees 

Es bien sabido que un escritor debe leer. Carlos Fuentes dijo una vez: «Tienes que amar la lectura para poder ser un buen escritor, porque escribir no empieza contigo». Leer mucho y de todo te permite desarrollar un paladar literario más refinado, lo cual amplía tus horizontes y te convierte en un escritor más versátil. 

No obstante, no basta con leer. Hay que analizar lo que leemos, desarmar la historia, encontrar los elementos que la componen. Por esto escribir reseñas es una efectiva herramienta de estudio: nos permite identificar lo que nos gusta o detestamos de cada obra, lo que funciona bien y lo que no, ver los elementos por separado y en conjunto. 

Así, puedes explorar las distintas voces de cada autor, estudiar sus técnicas y probarlas a ver si encajan contigo. Ser escritor es como ser médico: no puedes dejar de estudiar tu profesión. 

2. No tienes que publicar tus reseñas… 

El mayor temor de los que reseñamos libros es herir los sentimientos de otro escritor. Por lo menos a mí, hacer una reseña de un libro que me ha dejado una impresión negativa es algo que aún me causa resquemor y tiendo a evitarlo. 

Aunque tengas mucho cuidado, tarde o temprano escribirás una reseña negativa. Fíjate que dije «escribirás» y no «publicarás». ¿Por qué? Porque no hay nada que te impida abrir un cuadernito, escribir tu reseña ahí y luego guardarlo en un lugar donde nadie vaya encontrarlo. O puedes hacerlo en un proyecto de Scrivener, o en una carpeta con un montón de archivos de Word organizados como tú quieras. Si en verdad no quieres arriesgarte a herir los sentimientos de nadie, puedes tener un diario de lectura privado. 

3. … pero si decides hacerlo, ayudarías a autores y lectores 

El propósito de una reseña nunca ha de ser el de enaltecer o herir a un autor. El propósito es analizar la obra y así informar mejor al lector. En este tipo de ocasiones, siempre uso Susurros, de A. G. Howard, como ejemplo. Cuando salió la novela, la sinopsis me hizo creer que sería una aventura de fantasía oscura inspirada en Alicia en el País de las Maravillas. Bueno, sí lo fue, pero también hubo un triángulo amoroso muy prominente, y la verdad es que yo odio los triángulos amorosos. Este fue uno de los factores que me llevaron a escribir una reseña neutral. Varios de mis lectores dijeron que no leerían la saga, pero otros se animaron a hacerlo. Aunque a mí no me gustaban los triángulos amorosos, a ellos sí. 

A pesar de que la calificación de una reseña sea negativa, ayudará al autor si está bien estructurada y es racional. La razón es simple: somos seres humanos y tenemos gustos diferentes. Enumerando lo que te gustó y lo que no te gustó de un libro (sin spoilers, claro), puedes ayudar al lector a decidir si esa obra es para él o no, y así, ayudas al autor. Como escritora, reconozco que hay pocas cosas más valiosas que una reseña larga bien estructurada. No solo me ayuda a llegar a potenciales lectores, sino que también lo encuentro halagador. El que una persona se tome la molestia de escribir una reseña larga te hace sentir genial, aunque la calificación haya sido negativa. 

Pues ahí están: tres razones por las que deberías escribir reseñas. Espero que te animes a hacerlo y que me visites en mi blog.

Nota: Esta colaboración fue hecha por Ana Katzen.
Visita su página web y la revista en la que colabora.