Ya has puesto el punto final de tu novela, libro de relatos o poemario. Lo has revisado una y mil veces. Has tomado en cuenta los comentarios, sugerencias y correcciones de tus lectores beta. ¡Ya está listo para mostrárselo al mundo! Bueno, casi. A tu libro todavía le falta algo: envolverlo para que resulte atractivo. Llegó la hora de maquetarlo, darle forma de libro, tanto en su versión impresa como en formato digital.

Por supuesto, si tienes la suerte de que una editorial acepte publicártelo o si decides la contratación de servicios editoriales de autopublicación, en el caso de que tu economía te lo permita, no te harán falta unas nociones de maquetación. Pero si estás comenzando en este proceso, tal vez podrías plantearte, aunque solo fuera una vez, la posibilidad de ser tú mismo quien se encargue de todo el parto de tu libro, que sea una obra 100% tuya.