Hace dos días te contaba sobre el problema de mis alumnos: no saben cómo aprender. Año tras año practican la memorización (buscando la nota) y luego olvidan lo “aprendido”. Pero no por falta de inteligencia… me he dado cuenta de que esto sucede porque nadie les dijo cómo aprender.

Así que en mi afán por mejorar mis clases, les enseño algunas técnicas, las cuales quise también traer al blog porque te pueden servir en tu día a día y en tu aprendizaje del oficio de escritor.

Ya vimos la mnemotecnia, la prueba práctica y calendarizada, las imágenes mentales y la auto-explicación. Hoy te dejo cinco técnicas más, que de seguro alguna te ayudará en tu aprendizaje. ¿Te animas a seguir leyendo?

1. EL ARTE DE HACER PREGUNTAS

Cuestiona. Interroga. Sé un niño que pregunta “por qué, por qué” hasta el cansancio. No asumas respuestas o resultados. Si tienes a una persona a quién preguntarle y salir de dudas, ¡hazlo!

¡Ojo! Esto aplica hasta para el amor. Supones que tu pareja “quiso” decir algo (feo) porque lo escuchaste de x modo. Entonces en lugar de responder, reacciones (y mal). Todo sería distinto si, en el momento, le preguntas qué fue lo que quiso decir o simplemente reformulas (parafraseas) lo que entendiste para ver si estás en lo correcto o no. Pero qué va… ya te pasaste todo un rollo y empezó la pelea.

Así que pregunta siempre… a ti mismo y a los otros. No te quedes con dudas. Indaga. Investiga. Que una pregunta te lleve a la otra…

2. DESTACAR Y SUBRAYAR

Básico (y no tan básico). Esta técnica la conoces. Seguro la has utilizado. Solo que no sé si lo haces bien… He visto quienes llenan sus lecturas de color y después no recuerdan nada. También están los que subrayan oraciones completas para no dejar nada de lado. O los que terminan con un arcoíris en un papel y al final su lectura fue superficial. ¡Mal, mal!

Destaca frases importantes. Subraya conceptos clave. Combina esta técnica con apuntes o explicaciones propias a los márgenes. Crea una leyenda.

Yo hago un arbolito al lado de la línea si es una definición; un corazón si es un ejemplo, una estrella si me gustó o me interesó, una lupita si tengo que buscar más información sobre eso… ¡Y así tengo miles de dibujitos! Que para mí tienen un significado porque me lo inventé yo y lo llevo haciendo durante años, aunque para los demás sean signo de aburrimiento o inmadurez.

3. APRENDIZAJE INTERCALADO

Consiste en diversificar tu aprendizaje y se aplica para lo teórico, pero más para lo práctico. Si quieres aprender a hacer lasaña, no hagas la misma receta todos los días porque llegará el momento en que te cansarás de comer lo mismo. Tal vez debas aprender a cocinar pastas o variar en los rellenos.

Vamos con la poesía. Quieres aprender las figuras literarias. Buscas definiciones y ejemplos. Pero sabes que la mejor forma es practicar. Así que empiezas a escribir un poema tras otro en un arrebato de inspiración. ¡Pero todos los versos son metáforas! ¡Aburridooo!

La idea es que intercales las distintas figuras literarias o los conceptos que vas aprendiendo. Que pruebes si va mejor una onomatopeya o una personificación para describir un personaje… intercala aprendizajes de conceptos similares o agrupados en una misma temática para aprender mejor y saber, sobre todo, diferenciarlos.

(Posdata: invítame a probar tu lasaña cuando tengas la técnica perfeccionada :P)

4. TOMA NOTAS

A mí me sirve muchísimo cuanto tengo que hacer un análisis o incluso informes de lectura. Supongamos que tengo que redactar un ensayo académico y el profesor me exige 10 referencias de artículos indexados.

Después de leer cada texto, hago un resumen o durante la lectura tomo notas. Al finalizar, solo tengo que sistematizar y redactar.

Aprender a tomar notas es otro arte… solo con la práctica tomarás los apuntes que te sean de verdad significativos. Esto sí, cuida tu caligrafía, que conozco muchas personas que después no entienden ni lo que escriben.

5. RELEE

Vuelve a leer todo lo que puedas. Si escribes, te ayudará a corregir y ordenar mejor las ideas. Si lees y no comprendiste, te ayudará a salir de dudas.

Relee para aprender. Relee concentrado. Relee usando las técnicas anteriores: notas, textos subrayados, preguntas, información adicional, recordando imágenes… Relee para reaprender.

Y ahora sí, es todo. Ojalá alguna de estas técnicas te ayude en tu aprendizaje o al menos a reflexionar respecto a tu forma de aprender. Es importante que te conozcas a ti mismo y sepas cómo funciona tu cerebro. Esto te ayudará a ser más productivo y no perder el tiempo en otras técnicas.

¿Cómo aprendes mejor?
¿Qué quieres aprender sobre el oficio de escritor?

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