Cuando terminé de cursar Antropología en la universidad quedé impresionada de lo mucho que aprendí. La clase no solo me ayudó a percibir al mundo de manera diferente, sino que influenció mucho en cómo pienso mis historias al momento de escribir.

Antes de continuar, dejo claro que no soy una experta en antropología y tampoco supongo serlo. Solo pretendo compartir algunos datos antropológicos que se pueden aplicar a la escritura, que nos abren un mundo de ideas y posibilidades.

Sin más rodeos, comienzo definiendo lo básico: ¿qué es la antropología? Esta tiene distintos significados, pero lo esencial es que se orienta al ser humano. La RAE la describe como una ciencia que trata los aspectos biológicos y sociales del hombre.

¿Cómo esto me ayuda a escribir? Simple: no existe una sola manera de tratar estos aspectos y abrió mi mente. Cada antropólogo sigue su propia línea de investigación y métodos. Así que analizaremos aquellas que nos pueden hacer cambiar nuestro modo literario.

Una de las primeras cosas que aprendí fue que al momento en que un antropólogo ejecuta su facultad de estudiar una cultura ajena o fenómeno social, se hace la construcción de un “otro” desconocido de lo habitual. Al construir a un objeto de estudio o un “otro”, se reconoce un “nosotros” con el cual nos sentimos identificados.

Esta idea me dejó completamente asombrada. ¡Explica tantos conflictos! ¿Qué identificamos como un “nosotros” en nuestra propia cultura? ¿Qué o quién es ese “otro” alejado que es tan diferente a mí?

Empecé a aplicar estas cuestiones al momento de presentar conflictos en mis historias y me di cuenta de cómo se hacía de fácil identificar quién era el “nosotros” y los “otros” de la narrativa. ¿Asombrado? ¡Pues hay más! Aquí algunas maneras que tenemos los seres humanos de construir a este “otro”:

LA CONSTRUCCIÓN DEL OTRO POR LA DIFERENCIA

La teoría evolucionista influyó muchísimo al momento de construir esta perspectiva del otro a fines del siglo XIX. El contexto de su surgimiento explicó el origen del hombre de una manera más científica con la teoría de la evolución de Darwin: los organismos vivos van diferenciándose mediante un proceso universal de cambio (evolución), el cual favorece a aquellos mejor adaptados para sobrevivir (selección natural).

¿Cómo esto contribuye en la escritura? Pues nos ayuda a pensar y este, precisamente, es un acto esencial al escribir. ¿Cómo concebirá tu libro a ese “otro” diferente? ¿Lo hará remarcando las diferencias cuantificables como los antropólogos evolucionistas?

La idea de civilización siempre estará asimilada con un “nosotros” identificado. Aquel que sea diferente, el “otro”, es calificado como salvaje o bárbaro.

LA CONSTRUCCIÓN DEL OTRO POR LA DESIGUALDAD

Surgió de las transformaciones que sufrieron los denominados “pueblos primitivos” o sociedades no occidentales durante la situación colonial, los procesos de descolonización y la situación post-colonial.

Esta perspectiva me parece incluso más conflictiva, pues aquí se reconoce que hay un “nosotros” que intenta cambiar al “otro” a términos más familiares para la sociedad dominante. ¿Cómo piensas tú las demás culturas?, ¿desde la dominación o desde el dominado?

Es interesante reflexionar a partir de relaciones de dominación y sus verdaderos efectos en algunas culturas ajenas a la propia. 

LA CONSTRUCCIÓN DEL OTRO POR LA DIVERSIDAD

La palabra diversidad significa variedad, abundancia de cosas distintas. Aquí no se entiende al “otro” por las diferencias o las desigualdades sufridas, aquí se construye al “otro” bajo sus propios términos, a través de la relación de diversidad. Se le ve con cierta equivalencia, pero iguales de otra manera.

Es una postura totalmente opuesta al etnocentrismo (actitud que entiende al “otro” como la imagen imperfecta y retrasada de “nosotros” mismos; entender, por ejemplo, que una tribu africana es la imagen imperfecta y retrasada de la sociedad americana).

El antropólogo B. Malinowski planteó tres principios para estudiar otras culturas:
  1. No tener ideas preconcebidas (prejuicios).
  2. Mantener una convivencia prolongada con el “otro” grupo.
  3. Recolectar ciertos datos de sus instituciones y costumbres (destacar las reglas y las normas: lo que la gente hace y dice), la vida diaria (observar en su plena realidad) y narraciones, creencias, fórmulas mágicas (descubrir las formas típicas de pensar y sentir de la cultura determinada).

Esto apenas es la punta del iceberg sobre la antropología y la construcción del “otro”. Te hace pensar en cómo percibes y construyes a ese otro: ¿cómo se identifican tus personajes? ¿Son parte de un “nosotros” o de un “otro”? ¿Cómo determina aquello que es familiar o no y bajo qué términos?

Existen distintas formas de ver el mundo y esa diversidad puede generar un conflicto en sí. Te invito a reflexionar respecto a estos detalles al escribir sobre otra cultura (ya sea ficticia o real) o hasta para construir tus personajes (ya caracterizados por una cultura).

Mantén tu mente abierta y sigue escribiendo.

Nota: Esta colaboración fue hecha por Isabel Lam.
Le puedes escribir a su correo-e: lamisabel10@gmail.com.