Siempre se ha dicho que mientras mayor sea la experiencia del escritor, tanto desde el punto de vista de la literatura como en las diferentes situaciones a las que se ha visto sometido en la vida, el manejo de los personajes será́ mejor si consigue traducir en ellos las características que ha aprendido de la gente que ha conocido en el tiempo.

Es muy recomendable que en una historia, donde la mayoría de los personajes sean seres humanos con una personalidad compleja, el escritor aplique ciertos conocimientos de la psicología aunque ni siquiera los domine a la perfección. Esto es debido a que las características de las personas, es decir, de los personajes, son definidas, al fin y al cabo, por la psicología.

Además, el conocimiento de estas características no se limita solo a aquellos que hayan estudiado esta ciencia profesionalmente. Por algo es que en el proceso de escritura se recomienda que el escritor se documente y busque información sobre las conductas humanas.

Por ejemplo, en la época del Realismo, un movimiento cultural que se impulsó́ en Europa a mediados del siglo XIX, surgieron conocimientos los cuales fueron recogidos por muchos escritores y plasmados en sus obras literarias. Esto sucedió porque los escritores lograron observar su realidad y detallar las características conductuales y actitudinales de la sociedad en sus escritos.

Algunos de estos conocimientos fueron:

1. Visión objetiva de la realidad: eliminar cualquier aspecto subjetivo y fantástico; y evitar cualquier sentimiento que se aleje de la realidad.

2. Defensa de una tesis: enfocar la realidad desde una concepción moral; es el llamado narrador omnisciente que suele comprometer la objetividad de obra literaria.

3. Temas cercanos al lector: ya sea porque los haya vivido, presenciado o de los que tenga conocimiento, como conflictos matrimoniales, infidelidad, defensa de los ideales, etc.

4. El lenguaje coloquial: sitúa a los personajes en su ambiente real; entrega contexto.

Sea cual fuera el caso, la experiencia social de un escritor influenciará su obra literaria (o al menos su estilo) de alguna forma. Lo importante es que este se encuentre en conocimiento de estos factores y no permita que deteriore o haga repetitiva su narrativa, al contrario, que busque el enriquecimiento de la caracterización de los personajes y la profundidad de los conflictos dejándose llevar por la psicología aprendida de su propia experiencia de vida.

Nota: Esta colaboración fue hecha por Máxim Moreno.
Lo puedes conseguir en su página web.