Si te gusta leer o escribir, sabes lo que es un cliché. La Real Academia Española lo define como “un lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formulada”. Son esos elementos en una historia que tratamos de evitar cuando escribimos, como el protagonista huérfano o la damisela rubia en apuros. Sin embargo, no fue hasta hace unos días que reflexioné al respecto… ¿en verdad son tan malos los clichés? 

No digo que el uso de elementos clichés en la escritura sea algo bueno, solo no quiero directamente etiquetarlos como elementos negativos que hacen una historia merecedora de fundirse con lava. Inicio el debate al respecto, esperando saber qué opinas sobre el uso de clichés en la literatura. 

Existe una razón por la cual un cliché es un cliché: apela a un número significativo de personas, quienes se sienten atraídas o identificadas. ¿Qué dicen los clichés de los lectores o incluso de los mismos escritores? ¿Es posible escribir 100% libre de clichés? ¿En verdad son tan malos? ¿No se podrían utilizar como recursos literarios que enriquezcan nuestra historia? 

Ese tipo de preguntas me ha estado rondando mucho en la cabeza. Al dar unos pasos atrás y analizar el tema desde lejos, confirmo que sí… un escritor puede usar algunos clichés a su beneficio. 

El ejemplo más clásico es la sátira. Básicamente, el género se adueña de los clichés y se da la libertad de manipularlo a su gusto para crear algo nuevo. El resultado no siempre es bueno, pero las mejores sátiras suelen ser las que entienden el cliché y saben cómo desarrollarlo. 

Deadpool es uno de los personajes más “modernos” que ejemplifica esto. El protagonista es una burla al cliché de los superhéroes y eso lo hace popular entre sus fans; pero si no hubiese existido nunca el modelo clásico de superhéroe, este personaje tampoco existiría. 

Otra de mis conclusiones fue entender que el uso de clichés en la escritura puede facilitarle el trabajo al escritor. ¡Ojo!, no estoy invitándote a usar clichés para volver mediocre tu escritura, solo quiero que los analices y decidas si puedes usar más de alguno a tu favor. 

Para que lo entiendas mejor, te doy un ejemplo: lees que un personaje sintió “un escalofrío en su espalda” y concluyes que existe algo fuera de lugar en el ambiente. Está tan asimilado que el escalofrío se asocia a un elemento fuera de lo común, que puede asistirte en la escritura. 

O cuando lees que alguien sangra de la nariz, lo asocias a dos cosas: si ves animé, pensarás cínicamente que es un personaje patán, pero de lo contrario concluirás que algo no está bien en la salud o el cuerpo del personaje. A lo que quiero llegar es que hay distintos tipos de cliché y algunos pueden serte útiles como escritor. 

Ahora te preguntarás: ¿entonces cuáles son los clichés malos? 

Para serte franca, los clichés malos son los que los escritores usan mal. El que una historia utilice elementos cliché no significa que sea mala o de baja calidad. 

Cuando leí Frankenstein, no pensé que era el clásico caso cliché del monstruo marginado. Estaba tan inmersa en las descripciones exquisitas de las penas del monstruo que ni siquiera pensé en eso hasta que empecé a escribir esta entrada. 

Harry Potter es el típico niño huérfano y elegido que está destinado a salvar al mundo, y eso no lo detuvo de ser un éxito en el mercado editorial y cinematográfico. 

Hay temáticas que inevitablemente plasmarás en tu obra y lo mejor que puedes hacer como escritor es trabajarlas y pulirlas. Recuerda que los buenos escritores no solo son conocidos por los temas que desarrolla en su obra, sino por la forma en que lo hace

Y repito, no afirmo que el uso de clichés es necesario, solo digo que pueden ser usados de manera inteligente y que, cuando te topes con uno al momento de escribir, pienses bien cómo lo manejarás. Puedes optar por eliminarlo de tu historia y seguir escribiendo, o usarlo a tu beneficio encontrando un camino alternativo y creando elementos nuevos a base de ese cliché. 

Solo mantén la mente abierta y sigue escribiendo. 

¿Qué opinas sobre el uso de clichés en la literatura? 
¿Alguna vez has utilizado alguno a tu favor?

Nota: Esta colaboración fue hecha por Isabel Lam.
Le puedes escribir a su correo-e: lamisabel10@gmail.com.