“Para lograr una buena relación con nuestra creatividad,
debemos dedicar el tiempo suficiente a cultivarla y cuidarla”.
Julia Cameron en El camino del artista
He leído bastantes libros sobre escritura creativa y técnicas narrativas. Uno de los libros que más me sorprendió es El Camino del artista, de Julia Cameron. Sobre todo por la cantidad de conceptos fundamentales y de sentido común, que muchas veces olvido practicar y que afectan mi trabajo como diseñador y mis aficiones como creativo.


No sé si te ha ocurrido alguna vez, pero en más de un proyecto literario, tras dedicar muchas horas a lo largo de la semana, me sentía aún con energías y muy motivado, quería escribir más y seguir siendo creativo. Sin embargo, mi mente me decía lo contrario y, por muchas horas que pasaba delante del ordenador, no avanzaba en mis proyectos narrativos.

Con el tiempo aprendí a escucharme mejor, a atender mis necesidades como persona creativa y comencé a dedicar un tiempo a la semana a realizar actividades que me inspirasen. Esto es lo que Cameron denomina “la cita con el artista” y lo que vamos a ver en este post.

Cameron lo define de la siguiente manera:
“¿Qué es exactamente tu cita con el artista? Es una parte de tu tiempo (por ejemplo, dos horas a la semana) reservada y enfocada solo a alimentar tu conciencia creativa, a tu artista interior. Básicamente la cita con el artista es una excursión, un juego que planeas y defiendes ante cualquier interferencia”. 

ERES RESPONSABLE DE SABER CÓMO CUIDAR TU CREATIVIDAD


Reservar un tiempo a la semana en soledad para cuidar nuestra creatividad y no quedarnos sin energías, ¿sencillo, no?

Ahora bien, cada uno ha de ser responsable y conocerse lo suficiente para saber la mejor forma de alimentar a su artista interno. Escuchar un concierto de música clásica, dar un paseo por tu museo favorito o reservar una tarde de lectura a la semana son actividades que te pueden inspirar.

Lo importante es ser consciente de que uno no puede inspirarse siempre con un solo medio. Esto lo deja claro Cameron cuando explica que el cerebro artístico no solo se estimula con palabras: 
“No se puede estimular o activar un cerebro artístico solo con palabras, pues el cerebro artístico es sensorial: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Esta es la materia de la magia, y la magia es la sustancia del arte”.
También me gustaría recalcar que no todas las sugerencias han de estar vinculadas a eventos relacionados con la cultura y el arte.

Hay veces que tu mente se satura y, más que visitar un museo, te apetece ir al gimnasio a practicar yoga, escaparte un fin de semana para aprender esquí de fondo (típico de aquí, en Suecia) o jugar a un videojuego y olvidarte de la escritura durante un buen tiempo.

Todas estas son formas válidas de inspirarte. Son formas de recargar las pilas creativas que has gastado durante tus últimas sesiones de escritura.

Por último, las tareas repetitivas pueden ser muy provechosas para dar un descanso a nuestra mente y liberar la creatividad. En esta categoría, entrarían actividades como: andar largas caminatas, hacer cardio en el gimnasio, viajes en trenes o aviones, fregar los platos, recoger la casa, etc.

EL DINERO NO ES UN PROBLEMA, LO IMPORTANTE ES ENCONTRAR EL TIEMPO


Muchas veces, cuando pensamos en alimentar nuestra creatividad y tomarnos un descanso, lo primero que se nos viene a la cabeza es viajar: no hay nada como exponerse a culturas y lugares exóticos para recargar la energía y encontrar la inspiración.

Sin embargo, no es necesario gastarse todo el dinero que requiere un viaje para alimentar a nuestro artista interno. Lo importante es encontrar el tiempo y participar en una actividad que nos atraiga. Esto es algo que nos explica Cameron con varios ejemplos:
“Ir a un bazar estupendo, ir en solitario a la playa, ver a solas una película antigua, ir a un acuario o a una galería de arte: todas estas cosas requieren tiempo, no dinero. Recuerda que lo sagrado es tu compromiso de tiempo”.
Así que si el dinero es un problema, visita bibliotecas y librerías; asiste a eventos gratuitos para escritores, da paseos largos, escucha entrevistas, sigue programas de radio y blogs, reserva un tiempo para ver esa película que tanto deseas, acude a ferias del libro, etc.

Además, en la mayoría de las ciudades suelen organizarse muchos conciertos y eventos gratuitos. Es solo cuestión de informarse bien y planificar.

¿Reservas tiempo para cuidar tu creatividad? 
¿Cuáles son las actividades que más te inspiran? 
¿Cuáles recomendarías probar a otras personas? 
Te espero por aquí en los comentarios. :)

Nota: Esta colaboración fue hecha por Álvaro Aranda Muñoz.
Lo puedes conseguir en su página web.