El 2017 fue uno de los años más difíciles de mi vida, así como uno de los más importantes. De esos que se marcan en la memoria; que recuerdas con el pasar del tiempo. Hoy puedo decir que el pasado año me cambió por completo. Y quiero compartir contigo mi historia.

Me convertí en madre y, sin duda, fue lo más importante que viví. Mi hija llegó como respuesta divina, como regalo que me tomó por sorpresa y que, poco a poco, se convirtió en la mayor bendición que pude recibir. Ella me hizo cuestionarme quién soy, cuáles son mis prioridades y proyectos, qué rumbo es el que quiero llevar. Me transformó, me hizo mejor persona.

Hoy no concibo mi vida sin su sonrisita, sin su atenta mirada mientras la alimento. Verla crecer, desarrollarse, aprender cosas nuevas, descubrir… todo es parte de nuestro diario vivir. Y es que practico la lactancia a libre demanda, el apego, la crianza en brazos e incluso a veces el colecho.

Admito que me encanta esta faceta de mi vida. Además, por si fuera poco, seré mamá homeschooler. Sí, me encargaré personalmente de la educación de mi hija. Y estoy orgullosísima de la decisión tomada. Tal vez, a futuro, este proyecto familiar se convierta en parte fundamental de mi trabajo en línea. Uno nunca sabe…

Este año también fue de mucho trabajo. Me mantuve activa hasta la última semana de embarazo, y a la tercera semana de parto, retomé mis actividades. Durante estos últimos meses me he dedicado mucho a la redacción, corrección y valoración de textos.

También llevé a cabo mi investigación de magíster, donde, además de todo el trabajo de campo, elaboré un documento con las orientaciones programáticas para la inclusión educativa de inmigrantes en el sistema educativo chileno. ¡Y escribí mi tesis! Sí, lo logré. Solo me queda la defensa y habré culminado esta etapa de mi vida.

Es como para volverse loca… y tal vez en algún momento (varios, la verdad) caí en la histeria y la desesperación. Sobre todo porque es difícil estar en un país sola. Este año, más que nunca, he valorado la importancia de la familia. Vivo en una tierra donde, a pesar de las buenas relaciones de amistad, estoy relativamente sola. Y me costó bastante ser madre, trabajadora asalariada y freelance, esposa, estudiante de magíster, dueña de casa…

Pero no me arrepiento de nada y termino el año en balance positivo. Y es que, en este punto, aprendí que no vale la pena quejarse por lo que fue, por las injusticias, las dificultades, los problemas o los malos momentos. De nada sirve que nos preocupemos o molestemos por lo que no podemos cambiar o lo que no está en nuestras manos; que acumulemos rencores, penas, angustias…

Hoy escojo ser feliz. Hacer lo que me apasiona. Utilizar mi tiempo en lo que quiero. Amar y cuidar a mi familia. Ayudar al que pueda. Escojo desprenderme de las preocupaciones materiales. Irme a dormir tranquila cada noche. Elijo vivir en sana convivencia conmigo misma y con los demás.

Inicia un año lleno de nuevos proyectos, metas y aventuras. Pero esta vez no voy sola, como antes. Ahora camino acompañada de mi hija y de la mano de mi esposo. La familia pasa a primer plano en mi vida y todo lo demás viene después. Es una decisión consciente que tomé hace algunas semanas y no la típica resolución cliché de fin de año.

Esto no quiere decir que deje de lado el blog. ¡Al contrario! Mi idea es trabajar en este proyecto la mayor parte del tiempo que pueda. Darle vida, por fin, a los cursos en línea que quiero ofrecer y continuar compartiendo mis conocimientos contigo.

También pretendo publicar una de mis novelas. La corregí y reescribí durante el 2017. Ahora debo pasar todos los cambios al computador y enviarla a mi lector beta, un amigo en quien confío mucho y que tiene un proyecto literario mensual en el que participo como correctora. Decidí que sería una autopublicación, pues quiero que veas esta opción como algo que tú también puedes realizar.

Esta vez no te contaré mis planes con la Cafetera de Letras. Quiero que mis proyectos vayan surgiendo poco a poco, sin presiones ni calendarios. Y quiero que me acompañes, que continúes interesado en aprender conmigo sobre el oficio de escritor mientras compartimos una buena taza de café.

Solo te adelanto que durante este mes estaré actualizando las entradas del blog y promocionándolas en Facebook. Me gustaría mucho comenzar a interactuar más contigo en los comentarios y en la red social, que compartas mis publicaciones e invites a otros a ser parte de esta comunidad.

Quiero saber que estás ahí. Quiero que me digas en qué puedo ayudarte, sobre qué tema te gustaría que escriba, qué proyecto quieres que organice o que retome… Quiero que esta Cafetera se llene de Letras de todos los países.

Te deseo un feliz año. Éxito en todos tus proyectos, sean literarios o no. Sabiduría para que sepas ordenar tus tiempos y priorizar tus actividades. Voluntad para que luches contra la procrastinación. Que no te falte la salud, el descanso, la estabilidad económica y emocional. Que de una vez logres todo lo que te propongas, y que si no lo haces, entiendas que tus objetivos tal vez no fueron muy realistas.

Y ahora quiero saber cuál fue tu balance en este fin de año: qué aprendiste, qué lograste, con qué ánimo recibes el 2018 y qué esperas de Cafetera de Letras.

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