A todos nos han hecho un comentario o una crítica que nos ha dolido, que incluso nos marcó. También todos hemos recibido en algún momento una palabra de aliento, de apoyo o motivación. Y de la misma forma, nosotros hemos destruido a otros con nuestras palabras o les hemos dado la esperanza que necesitaron en un momento difícil. Las palabras tienen la capacidad de construir o destruir.

Muchos dirán que no es el qué sino el cómo, que no importa lo que se verbalice sino la forma en qué se hace, que eso es lo que duele. Y tal vez tienen razón, pero hasta cierto punto. Pues las palabras quedan guardadas en nuestro subconsciente y las utilizamos sin darnos cuenta, sin siquiera pensar en si su uso es correcto o no. 

Hace poco veía una noticia de un hombre de 26 años que abusó sexualmente de su hija de 1,9 años, quien además reflejaba signos de maltrato sostenido y quemadas de cigarrillo en su cuerpo. Lo primero que salió de mi boca fue: “¡Qué hijo de puta!”. Lo verbalicé con una carga tan fuerte… expresé el coraje que me causaba que un ser le hiciera tanto daño a su hija, a ese cuerpo pequeño e indefenso, cuando los bebés te entregan tanto amor y lo único que buscan de ti es contención y refugio. 

Y luego repensé la frase. El insulto no fue para él. Yo insulté a la madre de este y ella no fue la que hizo la barbaridad. Busqué otra expresión en mi mente que enunciara lo que me provocaba la noticia… ¡y no encontré otra! El desahogo emocional que me da “hijo de puta” no me lo dan otras frases. :O Lo peor fue darme cuenta de que, cuando di con otra, estaba diciendo lo mismo pero con otras palabras. 

Entonces hay palabras, frases y expresiones que si las aprendes desde tu infancia con un sentido, se quedarán con ese durante toda la vida. O al menos será difícil quitarlas de tu vocabulario y darles otro significado. 

El lenguaje inclusivo 


Como te habrás dado cuenta, se puso de moda hablar sobre la inclusión del lenguaje: que debemos empezar a visualizar a la mujer y su rol en la sociedad, que es despectivo referirnos hacia cierto colectivo de personas con un nombre neutro o masculino… 

Y aparecieron los consejos de algunos: mencione el nombre en femenino y en masculino, cambie la vocal masculina por una X o por la arroba… Pero no todas estas recomendaciones siguen la normativa del idioma. 

Cuando escribimos literatura (o cualquier tipo de texto en realidad), si queremos ser más inclusivos o correctos al comunicar, debemos como mínimo conocer algunas orientaciones que facilitarán una comunicación más propia o correcta, incluso más justa con algunos colectivos o con el género femenino. 

Orientaciones para una escritura inclusiva 


1. Cargos o profesiones 
La gran mayoría tiene su versión en femenino y masculino (líder/lideresa, profesor/profesora, poeta/poetisa). Sin embargo, hay otros que se utilizan sin distinción de género (dirigente); a pesar de esto, es válida la versión femenina (dirigenta), solo que todavía no se hace norma y los hablantes no la han adoptado/popularizado. 

2. Sustantivos de género neutro 
Lo correcto es que vaya con su artículo neutro, que casi siempre es el artículo masculino también (realizado por los docentes); pero si lo deseas, puedes omitir el artículo (realizado por docentes). Lo que no aconsejo es la mención del artículo en femenino y en masculino (realizado por los y las docentes), pues hace densa la lectura y no se justifica porque, valga la redundancia, el sustantivo es neutro. 

3. Sustantivo que NO es neutro pero tiene un sinónimo neutro 
Esta es fácil. Si quieres ser más inclusivo solo tienes que sustituir el sustantivo que no es de género neutro por el sinónimo que sí lo es (cada miembro > cada integrante). 

4. Referirte al género humano 
Prefiere los sustantivos colectivos neutros (la historia del hombre > la historia de la especie humana/de la humanidad). También es posible el uso de colectivos genéricos (los ciudadanos > la ciudadanía). 

5. Repetición de femenino y masculino 
Como mencioné antes, lo desaconsejo. Encuentro tedioso leer un texto donde no se llega al meollo de la oración por estar haciendo repetición de artículos, sustantivos y adjetivos (Los y Las alumnos y alumnas problemáticos y problemáticas; Los/as alumnos/as problemáticos/as). El español es un idioma rico en palabras. Solo tienes que buscar otras alternativas (cada uno/a > cada cual; muchos/as > gran cantidad/número). 

6. Uso estereotipado de adjetivos calificativos según el género 
Evita referirte a las mujeres como emocionales, románticas y maternales, mientras que los hombres son racionales, rudos y fuertes. En la escritura literaria, puedes tener un personaje que lo sea y, al caracterizarlo, puedes utilizar estos adjetivos. También uno de tus personajes puede hablar de esta forma si es androcentrista, por ejemplo. Lo que se aconseja es que el narrador no presente (aunque pudiese darse el caso de que sí) esos usos estereotipados. 

7. Uso peyorativo de las palabras 
Aquí se hace directa referencia al uso despectivo de las palabras para referirse o nombrar un colectivo en específico o respecto a las libertades sexuales y discapacidades (ilegal, fácil, maricón, impedido). 

8. Sustantivos colectivos 
Como sucede con el consejo para referirnos al género humano, es posible utilizar sustantivos colectivos para evitar la marca de femenino y masculino con los nombres individuales (infancia, juventud, adultez, vejez). 

¡Ojo! Siempre habrá alguien que quiera llevar el lenguaje inclusivo a otro nivel. Estas orientaciones son para las personas que quieren comenzar a escribir siendo un poco más conscientes de lo que pueden transmitir las palabras (al menos en el lenguaje escrito). 

Personalmente, prefiero utilizar el género neutro para referirme tanto al femenino como al masculino. Por ejemplo, siempre les he dicho a los lectores del blog “cafeteros”, y es obvio que incluyo a mujeres y hombres. Estas orientaciones, más que nada, son para aquellos que quieren ser más inclusivos al escribir, desde el punto de vista político o social, ya sea porque consideran que el español es un idioma machista o porque solidarizan con algunos colectivos. 

Pero como hay personas más sensibles que otras en esta materia, de antemano aclaro que mi interés con este post no ha sido menoscabar el trabajo que han hecho feministas o grupos LGBT+, sino hacer un pequeño aporte respecto a un debate que lleva tiempo circulando por las redes sociales y que, destaco, de alguna forma se ha visto reflejado en algunas obras literarias. 

Así que ahora me despido, cafeteros y cafeteras... :) 

¿Conocías en qué consiste el lenguaje inclusivo? 
¿Tienes alguna otra recomendación? 
¿Qué otra expresión usarías para evitar el “hijo de puta”? 

Notas:
1. También se recomienda el uso del “se” impersonal.
2. Ojalá no se ponga de moda el Todes (en lugar de todos/todas) y el Nosotres (en lugar de nosotros/nosotras), porque infarto. Literal.