Nuestros primeros pasos por la literatura estarán marcados por errores funestos. Es una realidad que no podemos evitar. Por eso quise compartir contigo algunas de mis fallas técnicas para evitar que tú las cometas también o al menos que las reconozcas cuando te sucedan.

1. Uso monstruoso de los gerundios 

Fue uno de mis peores horrores de estilo en tiempos remotos. Cuando escribes algo como: “ella corriendo se entretuvo con los pájaros, y distrayendo al perro dijo”…, se puede notar, a simple vista, que la construcción del texto está mal. Sin embargo, gracias a mucha lectura y práctica, esa etapa culminó para mí, solo para pasar al… 

2. Uso errado de la coma 

Esto es común, aunque ningún escritor/a que se respete debe permitírselo. Aquí tengo un ejemplo: “la niña caminó por el bosquecillo, entonces se perdió, siguió caminando, vio algo, un lobo la miraba, se acercó a ella, le obsequió unas flores, la niña sonrió, de repente”…. 

Sí, era ignorante de la gran importancia del punto y seguido, también de los incisos, conceptos separados que se caracterizan por estar cercados por comas, paréntesis o rayas. Si te ha ocurrido (o te sigue sucediendo), no te sientas mal, a todos nos pasa.

3. Utilización desmesurada de la conjunción “y” 

En la adolescencia sufrí este tormentoso vicio. Verbigracia: “él era muy guapo y un día me invitó a salir y me compró un helado y me miró tan dulcemente y”… 

Esta fue otra nefasta época de mi existencia. Si te sucede lo mismo, recomiendo el empleo del punto y seguido o palabras como “además” o “entonces”. Ahora, ¿cómo se podría arreglar el escrito modelo? Veamos: “él era muy guapo y un día me invitó a salir. Me compró un helado, además me miró tan dulcemente que”… 

4. Utilización desmesurada de la conjunción “pero” 

“Mi gato me miró, pero no sabía por qué, y seguía observándome, pero por alguna extraña razón”… Otro grave error que debemos controlar. Corrección: “mi gato me miró, pero no sabía por qué. Seguía observándome por alguna extraña razón”.

5. Incongruencias 

Afortunadamente, he leído relatos con estos desmanes que me alivian de alguna manera, pues me percato de que no fui la única que los cometió en tiempos de antaño. Son errores que llaman la atención del lector de forma negativa, por lo tanto, dañan tu obra irremediablemente. ¿A qué me refiero con incongruencias? Pues a esto: “conocí a la señora M., quien era rolliza, rubia y tenía ojos castaños. Un par de días después, regresé a su casa para cuidarle el perro. La delgadez de la señora M., sus cabellos oscuros y su mirada azulada me dejaron anonadada”.

Aunque es un ejemplo burdo, continuamente encuentro en textos publicados estas incongruencias en el argumento, las ambientaciones o los personajes. 

6. Reiteraciones 

Confieso que aún me sucede cuando no reviso bien mis trabajos. Te muestro qué es una reiteración: “el monstruo cayó, pero ella no pudo evitar caer al instante”. Huye de esto, al igual que de las redundancias y cacofonías, por amor a las nueve musas y al lector. 

7. Enviar textos a portales literarios con los errores anteriores 

Me ocurrió incontables veces. Si deseas publicar en revistas, suplementos literarios, blogs o participar en concursos, evade los deslices que te he comentado en esta entrada. Así evitarás posibles rechazos. Si bien estos son parte del trayecto, también lo es aprender a corregirlos. 

Los fracasos te harán más fuerte y te brindarán experiencia; asimismo, te motivan a mejorar tu propia escritura. 

Estos son mis 7 horrores letrados (perdón, mis 7 errores letrados). Como ya dije, pueden arreglarse leyendo, escribiendo y corrigiendo constantemente. Pero sobre todo estando consciente de estos. La perseverancia es la que te ayudará en este largo camino. 

¿Cuál de estos errores cometiste o sigues teniendo? 
¿Qué otro error debemos añadir a la lista? 
¿Cómo lograste escapar de esos vicios? 

Nota: Esta colaboración fue escrita por Ivanna Zambrano Ayala.
Si deseas contactarla, escríbele al correo-e: iza.redactora@gmail.com.