A pesar de que es un género subestimado por algunos críticos de literatura, poner en práctica la escritura del diario de vida podría convertirse en algo imprescindible. Esto ocurre porque, además de contar tus vivencias, este cuaderno es el sitio ideal para comentar las lecturas que has hecho y adquirir más destreza en tu manejo del lenguaje. 

El año pasado comencé uno. Me divertí escribiendo las locuras que se me ocurrían, mis experiencias y también plasmé citas de obras que me han gustado. 

Desarrollar este hábito es una forma de no detenerte, seguir si estás a punto de tener un bloqueo (del que soy víctima por “culpa” de la “musa” huidiza que solo me atrapa durante el proceso de creación). 

El diario es una buena zona para hacer esbozos de ideas que has estado desarrollando en tu cabeza. Es posible que muchos de estos borradores te ayuden más adelante si quieres construir un texto más grande. Es oportuno precisar que este refugio de palabras también está hecho para ser leído, eso dependerá de tu intención. 

No todo tiene que ser expuesto en un diario, solo se hallará la máscara que quieres que vean de ti. Este género es un arte, un teatro donde podrás actuar a través de la escritura. 

En mi caso, suelo emplear la ironía para reírme un momento de lo que sucede a mi alrededor, porque en el diario te puedes desintoxicar de lo que no te agrada, escribir una novela donde el “yo” es el protagonista

Muchos autores tienen esta tendencia. Leer un diario literario te convierte en un “malévolo” espectador de la cotidianidad del otro. A través de su mirada es posible aprender. Lo más importante para ti será el desahogo y la práctica cuando des el primer paso. 

¿Estás aburrido y sin ideas? Entonces atrévete a escribir uno. Gracias a tus experiencias, sacarás buenas historias. 

¿Estás dispuesto a escribir un diario? 
Y si ya tienes este hábito, cuéntame tu experiencia.

Nota: Esta colaboración fue escrita por Ivanna Zambrano Ayala.
Si deseas contactarla, escríbele al correo-e: iza.redactora@gmail.com.